CAPÍTULO 12

913 Palabras

—Creo que me he hecho un golpe en la nariz —murmuré contra la pared contra la que me había estrellado, con el cuerpo pegado a ella para apoyarme. Salió como un galimatías absoluto. Pero al lobo le daba igual. Me dio la razón al lamerme la rodilla de nuevo, justo donde me la había golpeado. Me quedé pegado a la pared. —Estoy sudando a mares—, le espeté al lobo en aquella ocasión. Resopló. ¿Por qué hace tanto calor aquí dentro? Tenía unas ganas tremendas de orinar, pero antes anduve un rato buscando el termostato como un borracho. Aunque me choqué contra tres paredes más y casi me caigo por las escaleras, al final lo encontré justo al lado de la puerta del garaje. Presioné los botones digitales con el dedo hasta que logré que aparecieran los ajustes. El aire acondicionado estuvo pr

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