—Eso sería imposible. —Agarré las cajas de cereales con un brazo y la leche con el otro, llevándolas a la mesa—. Pero no podemos ser amigos si tenemos sexo durante una semana entera seguida, así que el orgasmo queda descartado. Tendremos que aguantar. Quizá compremos unas bolsas de guisantes congelados para aliviar nuestras partes íntimas o algo así. Hizo una mueca, cogió cuencos y cucharas mientras me seguía hasta la mesa. —Suena a infierno. —Va a ser horrible —consentí—. Pero seremos fuertes. —Flexioné el brazo y la mueca de Rocco se transformó en una leve sonrisa. Sopesamos los pros y los contras de que yo buscara trabajo antes de que llegara el momento crítico, y finalmente decidimos que lo mejor para Rocco y para mí sería quedarnos en su trabajo hasta entonces, o simplemente dejar

