POV SICI
Es increíble lo que la familia Ferith ha hecho en un par de semanas. La fábrica parece otra, la maquinaria, el edificio, los empleados; todo se debe a Theo. Me dejo caer sobre el césped mientras me refugio del sol bajo la sombra de un hermoso árbol. Toda esta tierra, es hermosa; no quisiera que desapareciera por nuestra ambición industrial, debo hablar con él de eso. Hablar con él… ser su esposa… ¿Cómo sería nuestra vida juntos? Tenerlo a mi lado todos los días, sonriéndome de manera burlona cada vez que tenga la oportunidad, que me cargue en sus brazos cuando me duerma, amarlo… Después de todo lo que ha hecho por mí, lo último que yo debería hacer es complacerlo en todo… ¿es gratitud lo que siento? ¿obligación debido al compromiso?
- Idiota… - susurro al viento; de todos modos, nadie puede escucharme. Necesito ir a casa. Me pongo de pie y corro hacia el auto, quiero llegar antes que él. Cuando llego a casa, solo encuentro silencio, así que me acomodo y lo espero; llegará en un par de horas por lo que tomo mi libro y me sumerjo en la historia.
- ¿Aprendes nuevas cosas? – doy un respingo al escuchar su voz, me levanto del sillón y lo localizo recostado en la pared, justo detrás de mí.
- Volviste pronto.
- Son las 7 – miro a la ventana y noto que en verdad han pasado más de dos horas. A veces pierdo la noción del tiempo cuando leo – Estas apuntando lo que deseas ¿verdad?
- Quédate allí – pido haciendo que se detenga cuando intenta acercarse.
- ¿Por?
- Necesito decirte algo… - él vuelve a recostarse en la pared y cruza sus brazos sobre el pecho.
- Adelante Nopalito – me examina con precaución.
- Yo… acepto ser tu esposa – suelto por fin – Tus argumentos me parecen validos y con el tiempo; podremos llegar a sentir amor el uno por el otro – él sonríe
- Me alegro que estes de acuerdo; pero lo que dije no estaba a discusión. Aunque estuvieras en desacuerdo, serás mi esposa.
- ¿Quieres dejar de arruinar el momento?
- Solo quería aclararlo Nopalito; no iras a ningún lado en un mes. Te quedarás aquí, conmigo.
- Eres muy arrogante – señalo
- Ya lo he escuchado. Ahora ¿ya puedo acercarme?
- Sí – dos pasos… eso le llevó llegar hasta mí. Me toma de la nuca y me besa fuertemente.
- Te tengo un regalo – su sonrisa es radiante
- ¿Otro?
- Sí – baja la vista hacia sus pantalones
- No seas vulgar – me aparto de él en ese instante - ¿Puedes controlarte un poco? – fijo mi vista en el bulto que aparece en sus pantalones.
- Ven aquí y toma tu regalo – le dedico una mirada de desagrado
- No creí que tuvieras esta mentalidad – él frunce el ceño y luego ríe a carcajadas.
- Solo ven… ¿no confías en mí? – bajo la vista hacia sus pantalones nuevamente y noto un movimiento. No creo que sea capaz de manejar su varita de esa manera.
- ¿Qué tienes allí? – pregunto dando un paso más cerca de él
- Ven y averígualo – me reta. Decido acercarme y noto que hay algo en su bolsillo; me inclino un poco y separo la tela con mis dedos índices y los ojos más tiernos que he visto en mi vida me devuelven la mirada. Asoma sus patitas al borde de la tela y luego saca su cabeza para observar su entorno.
- Miaow… - meto mis manos y lo saco con todo el cuidado del mundo.
- ¿Un gato? – observo al pequeño felino entre mis manos – Es la criatura más hermosa que he visto en mi vida; míralo es divino – acaricio su pequeña cabeza – Es tan pequeño – sonrío como una desquiciada - ¿Lo traías allí desde el principio?
- No me culpes; él prefirió estar allí que en mis brazos – se excusa
- ¿De donde lo sacaste? – el pequeño gato se acomoda en mis brazos, su pelaje blanco es tan suave.
- La gata de Artemis tuvo bebés – me explica – Los trillizos intentaron venderlos en la calle a desconocidos; Arte los descubrió y nos dio a cada uno un gato.
- Creí que no te gustaban los animales.
- ¿Quién te dijo eso? – no puedo decirle que fue una de las mujeres del restaurante o se molestará.
- ¿Cómo se llama? – pregunto cambiando de tema
- Lunes – responde. Levanto la vista y lo observo confundida.
- ¿Lunes? ¿Cómo el día de la semana? – lo veo resoplar
- Artemis tiene la extraña costumbre de nombrar a sus mascotas como los días de la semana – se acerca y acaricia el gatito, quien al sentir su toque quiere morder sus dedos – Su perro se llama Viernes – comenta – Y la gata es Miércoles.
- Solo a ella se le ocurren estas cosas – digo sonriendo – Pero no me sorprende.
- Si quieres, puedes cambiarle el nombre.
- No, creo que es un lindo nombre. Me gusta.
- Como quieras – veo como repentinamente, varios empleados entran a la estancia cargando cajas mientras suben al segundo piso.
- ¿Qué sucede?
- Están preparando la habitación de Lunes – Theo me lo arrebata de las manos y se acomoda en el sillón, el gatito salta de sus brazos y vuelve a meterse en su bolsillo – Aawww… quería acariciarlo – dice lastimosamente; lo veo hacer un puchero, es incluso más adorable que el gatito cuando hace eso.
- ¿Le darás una habitación al gato? – pregunto
- Sí, hay muchas y están vacías – intenta sacar al felino de su bolsillo, pero éste se resiste.
- Nunca habías tenido una mascota ¿verdad?
- ¿Eso que tiene que ver? – me doy por vencida
- Nada
- ¿Qué te pareció la fábrica? – pregunta sin despegar la vista de su bolsillo.
- Maravillosa; haz hecho un trabajo excepcional en la remodelación.
- Me alegra que te guste Nopalito. ¿Quieres agregar algo?
- Un par de cosas, pero te lo diré cuando…
- Hazlo; haz lo que quieras, es tuya después de todo.
- No, es demasiado y…
- Nopalito – despega la vista de su bolsillo y me observa – No me hagas repetirlo.
- ¿No quieres administrarla tu?
- ¿Por qué lo haría? Es tu fábrica.
- Miaow…
- Déjalo tranquilo – pido – Si quiere estar en tu bolsillo, entonces déjalo allí.
- Pero quiero acariciarlo – se queja
- No es un juguete; déjalo de una vez.
- ¡Miaaaooww! – Theo saca su mano rápidamente; el gato lo ha rasguñado.
- Te lo dije – me rio al ver un poco de sangre en uno de sus dedos.
- ¿Te burlas de mí?
- Oh, jamás me atrevería – me siento a su lado, tomando su rostro entre mis manos – Los gatos son criaturas orgullosas e inteligentes; no intentes obligarlos a hacer algo que no quieren o te rasguñarán – su mirada azul me observa atentamente.
- ¿Puedo besarte? – pregunta
- Sí – fundimos nuestros labios en un beso tan necesitado que me asusta; la sensación de plenitud que me produce el roce de su lengua con la mía es maravilloso. ¿Por qué me resisto a esto? ¿Por qué me resisto a él? Puede ser que por primera vez en mi vida; esto sí funcione.
- ¿Señor? – nos separamos abruptamente – Lamento la interrupción, la habitación está lista
- Gracias Meyers – Theo saca al gatito de su bolsillo en contra de la voluntad del felino - ¿Podrías llevarlo?
- Con gusto – El mayordomo toma al gatito y se lo lleva.
- Por cierto… mi madre me pidió que te recordara sobre los preparativos de la boda – al escucharlo mencionar a su madre, la conversación que escuché viene a mi memoria.
- ¿Los preparativos?
- Sí, ¿los harás personalmente o prefieres que contratemos a alguien?
- Theo, ni siquiera tenemos fecha ¿Cómo puedo…?
- Cierto… ¿Qué tal dentro de dos meses?
- ¿Dos meses?
- Pon la fecha que quieras, pero que no se tarde más de dos meses.
- ¿Hay algún apuro en particular?
- Ninguno, solo quiero tenerte a mi lado para siempre y estar seguro.
- ¿Seguro?
- De que eres mía – se abalanza sobre mí, reclamando mis labios, aprisionándome contra el sillón; rodeo su cuello con mis brazos, pegándolo más a mí; me encanta sentirme así de deseada por él. Siento sus manos recorrer mis piernas y luego rompe nuestro tacto.
- ¿Qué sucede?
- Cenemos antes – se pone de pie y me guía hacia el comedor. La mesa está servida para cuando llegamos. Empiezo a devorar mi plato, no había notado lo hambrienta que estaba.
- ¿Has hablado con tus padres?
- No mucho; mi madre llegó a la oficina, pero solo para recordarme los preparativos de la boda.
- ¿No dijo nada más?
- No, para nada ¿Por qué?
- Nada, solo… quería agradecerle por la fiesta.
- Lo harás después, no te preocupes por eso - mantener este secreto se siente horrible, pero no puedo intervenir. Lo único que necesito hacer, es permanecer a su lado cuando se entere de la verdad.