19

1241 Palabras

Neah se había quedado dormida cuando volvimos. Vi cómo le temblaban los hombros mientras lloraba en silencio, dándome la espalda. Decidí guardar silencio, sin saber qué decir o hacer para que se sintiera mejor. Incluso Aero estaba desconcertado. La levanté y la llevé adentro. No se movió, no emitió ningún sonido mientras observaba su rostro rojo y enrojecido. —¿Crees que está llorando por él? —pregunta Aero. —No lo sé. Dijo que no había sentido nada. Quizás una reacción tardía, ¿sabes?, por la venda. Podríamos decirle que es nuestra compañera, que podemos reclamarla ya. Está libre de ese agujero. -No, creo que eso es lo último que querrá oír. Al ponerla sobre la cama, le quito las botas y ella instintivamente lleva sus rodillas hacia su pecho, dejando escapar un pequeño sonido como si

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR