La sensación de estar cabalgando cada vez es más continua, quiero abrir los ojos pero simplemente el cansancio que siento es mayor que mi voluntad. Un rebote más fuerte hace que mi cuerpo impacte contra el duro y plano piso de madera de mi habitación, lo cual, finalmente, me hace abrir los ojos. Gina: ¡al fin despiertas!.- grita posicionándome frente a mí. Maddie: ¿por qué tanto escándalo?, tienes que dejar de despertarme así.- le reclamo a la vez que me paro tan rápido como puedo. Gina: ¡debemos irnos!, ¡es tarde! Maddie: ¿a dónde? Tomo mi teléfono el cual se encuentra en la mesita de noche junto a mi cama, 3:27 de la madrugada marca el reloj, solo una persona tan malvada despertaría a alguien a esta malévola hora, en pocas palabras, Gina. Gina: a Amberes.- responde con tanta natura

