La orquesta se detuvo al igual que mi corazón, porque todo tipo de sentimientos de angustia lo inundaron a tal punto de ahogarlo. François soltó mi mano y retrocedió un paso sin dejar de sostener aquella mirada grave. Sintiéndome perdida, evadí su mirada y empecé a caminar pasándolo de largo, y tratando de controlar mi respiración. Entonces, mi mirada se conectó con la de mi supuesto príncipe azul, que realmente estaba vestido como tal con el color dorado y n***o en los bordes, hombreras y algunos detalles. Me detuve asustada por la fuerte sensación que causó en todo mi cuerpo y cuando vi un mesero pasar con una bandeja de copas con líquido de color ámbar, me apresuré a tomar una con cero delicadezas y tomé hasta la última gota en un instante. Luego lo vi acercarse a mí mientras bajaba la

