Capítulo 32

1027 Palabras

Después de un largo viaje en avión y muchas llamadas aquí y allá, ingresé a una sala de reuniones con poca iluminación, donde se encontraba un grupo de agentes de la ley trabajando. Un grupo de hombres me acompañaba, entre los cuales se encontraba Antoine y el abogado de la familia. Cuando entramos, todas las cabezas se levantaron y segundos después, todos ellos dejaron sus asientos. El director de operaciones, un hombre apellidado Brown, fue el primero en acercarse para saludar. —Un gusto conocerlo, su majestad —el término era errado, pero no valía la pena señalarlo, siempre cometían ese error. —Señor Brown —dije a modo de saludo. —Antoine de Villiers —se presentó mi amigo y estrechó manos con el hombre—. Ya se nos ha informado de la situación; pero, nos gustaría escucharlo de usted, s

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