Frederic
Solo ver la cara de Valentina ya mi día está hecho, no voy a mentir esto no lo he planeado yo, creo que el destino me sonríe, tendré a esta mujer por tres días compartiendo conmigo habitación, el evento que venimos es por dos días, pero las mejores compañías y corporaciones vendrán a esta convención, la verdad cuando decidí traer a Valentina lo hice no por el gusto que estoy teniendo por ella, sino por el gran talento que posee.
No está cursando su carrera por qué su padre se lo impuso, lo hace por qué le gusta y es buena en eso.
He investigado a esta mujer y puedo decir que me ha dejado sorprendido y eso es muy difícil, no sé ha graduado y ya tiene su vida resuelta, su padre se ha vuelto un gilipollas, y la verdad no entiendo los motivos.
Era un muy buen amigo y socio, pero desde que volví he notado cosas que jamás pensé que el fuera capaz, una de ellas es obligar a su hija a casarse.
Valentina es diferente a su hermana, es independiente y tiene mucha astucia, no calló en eso de que debes casarte, y la verdad eso es genial, he investigado a esos árabes, hace un tiempo quisieron ser mis socios, pero mi investigador consiguió algo muy turbio en su apellido, así que rechace su oferta, y creo que eso debió hacer el padre de Val.
Caminamos a la habitación, abro y ella sigue despotricando con el hotel.
- Me meteré en las referencias y pondré pura mierda, ya bastante tengo con venir a este viaje Contigo y ahora debo compartir habitación, quizás me pare con mi pie izquierdo, mierda ni me acuerdo-
- No seas quejica, yo dormiré en el sofá y tú en la cama, no es el fin del mundo-
Me causa gracia, por qué Val está pensando que la obligaré a dormir conmigo en la misma cama, aunque mala idea no es, pero no soy tan idiota para hacerlo, ahora que analizo mejor la situación pienso que no es tan buena idea como pensé, si tiene los mismos gustos que cuando era una adolescente, esos mini shorts con los cuales dormía, pero también los usaba en su casa, los usa estos días estaré en serios problemas.
Debo confesar que está mujer, causaba efectos en mí cuando apenas era una chica de 16 años, desde que su cuerpo se desarrolló, mis ojos no se apartaban de ella, su cuerpo se estaba volviendo una obsesión, una no muy sana, yo era un adulto y ella una niña, empecé a salir con mujeres y aunque no lo admitiera, deje de acostarme con mujeres con un parecido a Valentina, no quería imaginarme con ella, teniendo sexo eso sería muy pervertido de mi parte.
Cuando esa chica me beso, despertó cosas intensas, tuve que huir, me asusté tanto por la reacción de mi cuerpo, por lo que pasaba en mi mente, que me fui esa misma noche del país y más nunca volví, pensé que nunca más regresaría, pero aquí estoy y no me arrepienta de haberlo hecho.
- Me voy a duchar, luego iré a conocer un poco-
Quisiera decirle que si me puedo bañar con ella, pero sé que dirá un no, debo usar otra táctica, me quedo en el sofá, y tengo pensamientos de Valentina desnuda, que soy pervertido, creo que sí, pero está mujer me está volviendo loco.
Luego de un buen rato siento la puerta del baño abrirse, Valentina sale con una toalla envolviendo su cuerpo me mira extraño, toma la ropa que está encima de la mesa en la habitación y corre al baño.
Y yo maldigo a los dioses por qué no dejaron que se le cayera la toalla, sería una vista grandiosa, la he buscado en redes y en muchas fotos sale en traje de baño, y diablos es una vista que hipnotiza.
Sale vestida con un mini vestido y unos tenis, el pelo lo lleva recogido en una cola alta, la verdad se ve preciosa.
- ¿Vas a salir?- Claro que lo va a hacer, pero lo que quiero es saber a dónde va.
- Si y no me esperes despierto, voy a disfrutar del lugar- Sin decir nada más sale de la habitación y la verdad estoy furioso, ella es una tentación andante y no quiero que nadie la mire.
Así que rápidamente me visto y por obra de no sé quién, todavía la hayo en recepción, hablando muy emocionada con una pareja, no me acerco no quiero que me vean, luego del rato se despide y empieza a caminar a la salida.
Esto es patético, yo soy patético, un hombre de treinta y cuatro años, dueño de un centenar de empresas, está modo espía, por una chiquilla a la cual años atrás rechazo.
Pero yo la traje y no puedo dejarla vagando por aquí sola… o eso me digo a mi mismo.
La sigo de cerca, pero que no note mi presencia, la veo entrar a un bar, ¿ Qué coño va a hacer está niña en un lugar como este?, entro al igual que ella, pero ella está sentada en la barra y yo lo hago en una mesa, dónde tengo libre acceso para verla, pero ella no puede verme.
Habla con el Barman, este le da un asentamiento y empieza a preparar algo.
Una chica muy atractiva se acerca a mi mesa.
- ¿Señor que va a pedir?-
- Dame un vodka, por favor o mejor tráeme la botella- Le digo y ella se va con el pedido.
Pasan unos 45 minutos, Valentina sigue bebiendo muy normal como si esto fuera una rutina para ella.
Un hombre como de unos 40 años o un poco más se acerca a ella, pienso que lo mandara al carajo, pero contra todo lo que pienso.
Se ríe y el hombre se sienta a su lado y se dan las manos.
Mi cuerpo se tensa, la rabia sube por todo mi sistema, ellos platican, pero el tipo tiene las manos como un pulpo discreto, tengo que darle la razón al hombre yo tampoco puedo quitarle la vista y mucho menos las manos, aunque ella poco deja que la toque, pero este tipo la manosea como si ella le perteneciera.
Cuando voy a levantarme, ella lo aleja, le dice algo que le cambia la cara, el nombre se enoja y se marcha diciendo cosas, sonrió por qué la chiquita tiene carácter.
No bebo mucho debo mantener mis sentidos intactos, ella baila con varios chicos, hace amistades con unas muchachas que también están sentadas en la barra, está sin preocupaciones, sin tener el peso de su apellido encima, hoy me di cuenta de que puedes tener todo el dinero del mundo, millones de empresas, pero la tranquilidad es lo primordial. me descuido un instante.
Busco en la barra y no la veo, busco en la pista y tampoco está, me preocupa por qué ya se ve un poco ebria y le podría suceder cualquier cosa.
Camino rápidamente hasta la chica que estaba al lado de ella.
— Hola soy amigo de Valentina, ella me pidió que la recoja, pero nada que salía del club, sabes¿Dónde está ella?—
— La verdad me dijo que se iba, que ya se sentía mareada y su jefe idiota le daría un sermón— Aprieto los puños, sin dar las gracias corro rápidamente a la salida, no estamos tan lejos del hotel.
Cuando voy a toda prisa por la calle, siento ruidos detrás de un contenedor y una pelea.
Por curiosidad camino lento hasta que oigo esa vos qué me vuelve loco.
— Maldito imbécil Suéltame, entiende que no voy a acostarme contigo, no me gustas—
— Si no es por las buenas va a ser por las malas— Un gritó.
Corro hasta llegar a ellos, ella se toca la nariz y él tiene un pañuelo en la mano, mi cerebro analiza la situación, veo a Valentina relajada, distraída, la acaba de drogar.
— ¿ Qué pretendías hacer?, Eres un maldito idiota— No me controlo, lo golpeó tan fuerte que cae de lado, soy más alto, más fuerte y toda mi vida he entrenado, mi padre me llevaba a las peleas clandestinas para que aprendiera cómo es una pelea real.
Él intenta defenderse, pero veo rojo, estoy insultando en ruso y en todo los idiomas que conozco, la sangre brota de todo su cara,pero no paro hasta que siento los sollozos de Val.
Me limpio la saldré con mi chaqueta.
— Maldito no sabes con quién te has metido— Me grita el imbécil.
— Y por lo que veo tú tampoco—
Tomo a val que está sentada en el piso, ella se tensa, pero luego se relaja.
— Tranquila pequeña estoy aquí, nada malo te pasará— Ella no habla, la droga la tiene en un espacio paralelo,
Camino con ella en brazos y paro un taxi, en menos de media hora estamos en el Hotel, subo con ella en brazos hasta la habitación, la coloco en el sillón.
Voy al baño y abro la llave para llenar la bañera, debo sacar la droga de su sistema, camino a buscarla y ella está riendo sola, la tomo y sin desvestirla la coloco dentro, hay juega con el agua, chapotea, pero luego se convierte en otra persona.
— Hombre lindo debo agradecerte ser rescatada, ven a bañarte conmigo, no te haré nada que no quieras—.
Niego sonriendo, me gusta esta Valentina, debería grabarla y enseñarle mañana para divertirme un poco, cuando ya se ha relajado y estuvo mucho tiempo en el agua la saco.
Tengo que quitarle la ropa, quizás mañana me grite he insulte no me importa, se la quito y le coloco la bata de baño, no pude notar mucho, ya que soy respetuoso, cuando la vea desnuda es porque ella quiera.
La tomo en brazos para llevarla a la cama, pero algo ocurre.
— Eres un hombre muy guapo, dame un beso— Yo niego, pero ella se abalanza sobre mí, no sigo el beso, pero luego me dejó vencer, la beso feroz mente, y este beso me confirma lo jodido que estoy.