Capitulo 9

1624 Palabras
Frederic Intento con todas mis fuerzas concentrarme, pero el encuentro con Valentina no fue como tenía pensado y analizado en mi mente. Creí que todo seguiría igual que tiempo atrás, que es una chiquilla sin importancia, que no movería nada en mi. Pero me he equivocado, ya no es esa niña inexperta, sus ojos ya no son inocentes, cuando te mira transmite un fuego que quiere arrasar todo a su paso. Y lo más terrible de todo es que quiero quemarme hasta que no quede nada de mi, pero debo olvidar como reaccionó mi cuerpo y concentrarme en sacar mi empresa adelante, no necesito una distracción. Cuando hui de Italia, lo hice por desear a una chica de 16 años, eso me enloqueció, pensé que era un pervertido y un sucio. Ahora veo a esa misma niña convertida en un sueño andante, por qué si Valentina de 16 ya era un sueño erótico, Valentina de 23 es una fantasía. Tiene un cuerpo perfecto y natural, una cara de ninfa, un cabello hermoso. Creo que estoy más jodido que antes, hace años la rechacé por qué era lo correcto, lo que tenía que hacer, se que la heri, no medite mis palabras pero tienen que entenderme, estába en shock, no es fácil que la chica que has visto crecer, hija de un buen amigo de un día a otro te diga que está enamorada de ti, y tú le llevas unos buenos años. Me pongo a firmar unos papeles pero no puedo concentrarme, se que dejarla hacer sus pasantías aquí ha sido un grave error, que voy a pagar muy caro. No me aguanto y busco las cámaras por mi computadora para revisar algunas cintas, mis manos juegan con el mando de mi laptop y consigue lo que mi subconsciente en verdad quería buscar. La veo en los talleres de pruebas, algo me pasa por qué no puedo dejar de ver sus movimientos, su cuerpo. Apagó el computador enojado, no pase ,6 años intentando olvidarla para ahora dejarla entrar nuevamente. Necesito un buen polvo, eso es, desde que llegué aquí solo me he concentrado en la empresa. Cuando voy a llamar a mi mejor amigo, la puerta se abre y un Lucas sonriente entra como dueño y señor. — Se puede saber por qué no tocas la puerta, antes de entrar— — Disculpa, se me olvidaba que estába en presencia del ceo que se enoja por todo, bajale a tu estrés que solo tienes 33, si sigues así vas a envejecer rápidamente— Lo miró mal y me mira divertido. — He oído rumores por los pasillos, así que era verdad..tú peor pesadilla se pasea con un vestido de infarto por toda tu empresa— — Primero deja de estar oyendo chismes por el pasillo, segundo ella no es mi pesadilla, solo fue un error del pasado— — Si claro, y por esa misma razón estás aquí en tu oficina escondido como un ladrón y pensando en ella— Lo miro mal. — Yo estoy haciendo algo que por lo que veo tu no haces, trabajar. No tienes nada que hacer en tu empresa— — La verdad no, yo no dejo mis empresas botadas para luego tener el triple de trabajo, además pensé que en estos momentos tendrías una crisis así que vine a darte mi apoyo— — No seas idiota Lucas, ahora necesito salir, vamos a un lugar donde la pasemos bien, y hayan mujeres como a mí me gustan— — Bueno está noche está perfecto, hoy abren un nuevo club, es con invitaciones, obvio que me invitaron y la invitación es para dos, así que hoy seras mi pareja, ponte sexy— Cuando termina empieza a reir como loco. — No puedo contigo, creo que el dejarte solo tanto tiempo creo traumas en ti, vete de una puta vez para terminar y poder ir al hotel a descansar un rato antes de la fiesta— — Como ordene capitán— lo veo caminar hasta la salida, luego se voltea y sonríe, esa sonrisa la conozco muy bien. — Que tramas?— — Nada, solo antes de irme voy a pasar a conocer a cierta chica, nos vemos en la noche — Antes que pueda decirle algo, sale rápidamente y yo maldigo mi suerte. Esto es una broma cuando son las 4 decido marcharme, no quiero encontrarme con nadie, es mejor así por los momentos. Llegó al estacionamiento y subo a mi auto para conducir al hotel donde me estoy quedando, necesito que terminen de acondicionador mi piso para poder mudarme, me gusta estar cómodo, no digo que en el hotel este mal, pero no tengo privacidad y nada de lo que está hay es mío. ************* Estoy descansado aunque me costó un poco dormir, lo necesitaba. Estos días han sido agotadores, entro al baño para darme una buena ducha y afeitarme, hoy me quitare la abstinencia. Coloco el agua fria, nunca he sido de calor, los inviernos en Rusia son duros, así que el frió no me afecta y me gusta. Salgo del baño para vestirme, no quiero trajes voy a ponerme ropa casual, siento mi teléfono vibrar en la mesita de noche y leo el mensaje. Parísi Hola Frederic, como le ha ido a Valentina en su primer día. Yo La verdad muy bien, tu hija tienen un inmenso talento, es un placer para nosotros tenerla en la empresa. También tiene un inmenso trasero y un cuerpo que me puso mal. Obvio no le diré eso. Parísi Me siento aliviado, sabes que mis hijas son mi adoración, y se que el sueño de val es ser la mejor y en tu empresa aprenderá mucho. Gracias amigo. Dejo el teléfono nuevamente en la mesa, por cosas como estás debo mantenerme alejado, debo hacer lo imposible para contener la tentación, ella es mi gusto culposo, en Rusia hay un dicho que cuanto más dejas ir la presa, más cerca se coloca. Y creo que es verdad, pero hoy buscaré alguien con quien pasarla bien y olvidar tantos problemas. Bajo hasta la entrada, mi auto lo tienen esperando, le entrego una propina generosa al párking y me subo para conducir al centro de la ciudad. A pesar de ser un día entre semana, las calles están llenas, los locales están llenos. Aparco en el club, y veo a mi amigo fuera esperándome, entramos juntos. El lugar era grande, tenía muy buena pinta, los colores eran adecuados, n***o, gris y dorados eran los que predominan. Caminamos al área VIP, la barra estaba al lado de nuestra mesa, empecé analizar a las chicas el lugar era de una sola planta pero nada pequeño. Empecé a buscar como un lobo hambriento a su presa, había muchas mujeres pero nadie llamaba mi atención, mi amigo estaba muy animado con una chica muy hermosa pero yo todavía estaba buscando la indicada. Cuando unos gritos y aplausos me hicieron desviar la mirada. Arriba de una mesa bailando y tomando unos cuantos chupitos que le pasarán estaba nada más y nada menos que Valentina Parísi. Con un vestido que le llegaba más arriba de los muslos, un escote que en las iglesias serían prohibidos, roja por tanto alcohol y con una sonrisa de satisfacción o borracha pero el caso es que mi amigo dentro del pantalón casi quiere correr hasta ella. Cuando se bebé como 10 chupitos, baja y se tambalea pero otro tipo la agarra y ella le sonríe. Y yo tengo unas ganas de partirle cada hueso de su mano por tocaría así. No le quitó la vista mientras baila y mueve su cuerpo. — ¿ Que te pasa, vinimos a divertirnos?, y tú solo miras para un solo lugar— Cuando el mira hacia donde tengo mi mirada fija, entiende todo. — Deja de ser un idiota y deja de mirarla se está divirtiendo y tú deberías hacer lo mismo— — Lucas solo la miró por qué estoy preocupada por ella, tiene mucho alcohol— — Si quieres engañarte a ti mismo, no soy nadie para impedirlo— Yo suspiró. ************** Como a las 2 de la máñana ya no quiero seguir en este lugar, Lucas se fue a divertir y yo que venia a relajarme y buscar un buen revolcón, estoy cabreado en la forma que Valentina se ha comportado, he rechazado muchas mujeres por qué no puedo quitar mi atención de la chica borracha en la pista. Cuando la veo agarrar su bolso, es hora de que yo también me marché, camina hasta la salida con un tipo. Me adelantó no puedo dejar que este tipo se aproveche de ella. Cuando salen yo me apresuró para detenerlo. — Valentina, yo te llevo a tu casa, veo que estás muy tomada— Ella me mira y abre los ojos— Disculpa señor, no estoy borracha sino alegre, y en estos momentos quiero llegar a mi casa y que el me de un buen sexo así que me voy— Me dice y el solo pensamiento de ella siendo tocada por este tipo me hiela la sangre. — Tu padre no me perdonaría si te dejo ir asi, vamos yo te llevo— — Mira Frederic, hoy vi mi identificación y decía mayor de edad 23 años, se cuidarme sola. Vivo sola, me mantengo sola, y me se cuidar también, mejor vete— Jala su brazo y yo no sabía que lo tenía cogido. El hombre que se va con ella, me sonríe con suficiencia y yo quiero romperle todo los huesos. Me quedo analizando lo que pasó y me doy cuenta, que esa niña que rechace ya no existe. Y hay algo más que me molesta, pero no estoy preparado para admitirlo.
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