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1196 Palabras
Voy a fingir amnesia en serio siento qué podría despedirme, ¿realmente lo hará? es decir es algo qué buscamos los dos por ahora solamente fingire qué no me acuerdo de nada . Jamás me había pasado de sentir tanto deseo y lujuria por alguien él señor Andrey es un hombre tan guapo , inteligente y recurrente siento qué jamás podría estar a su nivel especialmente porque es millonario refinado y yo no lo soy . mierda ¿porque me rebajo? , soy maravillosa, trabajadora , inteligente , independiente, perseverante y hermosa... basta de tanta desconfianza en mí misma soy una mujer increíble. Bajé al vestíbulo y ahí estaba Andrey hablando con Agust. —Buen día , señores ¿cómo terminaron su noche?—hable con confianza Andrey me mira relajado y suspira. Agust nos observa fijamente haciendo qué miré él suelo por unos segundos Andrey se veía mal , parecía cómo si se hubiera bajado cuatro botellas de whisky y algo de pastillas. yo estuve con él no había tomado tanto cómo yo así qué no se qué le abra pasado sentía curiosidad pero prefiero no opinar claramente no es de mí incumbencia sentía qué debería seguir observando. —Estoy qué me parte un rayo realmente me siento cómo la mierda. me duele todo estoy cansado y tengo varias reuniones hoy con un par de actores algo soberbios y sus amigas por suerte estarás todo el día a mí lado así qué quiero qué estés guapa para las reuniones elegí un par de vestidos para ti está en tu habitación. No sabía qué decir estoy tan sorprendida ayer casi cogemos y hoy me trata cómo si no hubiera pasado nada eso me hace sentir algo rara fui a las cuatro reuniones de la tarde estoy tan agotada me la pasé parada la mayor parte de las reuniones. —¡Me duelen los pies!—exclame furiosa fui al ascensor y allí estaba Agust me miró fijamente durante todo él trayecto me acerqué a él sonriendo —¿qué pasa? ¿le gusta lo qué ve?—pregunto modelando él se me acercó y tomo mí cintura Salí y fui directamente a mí habitación para ser sincera tengo otro oficio además de secretaria tengo un sitio web para aficionados a él bondage , b**m y sadomasoquismo soy la emperatriz Afrodita quiero darles la bienvenida a mis Lecciones de Lujuria mí lugar en dónde las personas pueden satisfacer sus secretos y deseos saque unos lindos conjuntos de ropa interior, peluca y antifaz es obvio qué no deben saber quién soy. vi mi celular y había un mensaje de Andrey _siento demasiada atracción y deseo por ti, lo lamento pero mantendré la distancia se que es algo cobarde al enviarte un mensaje pero me descontrolare si te veo_ suspiré y lo llame Después de que Andrey admitió su atracción hacia ti, te sentiste un poco incómoda, pero también que él había sido sincero contigo. Decidiste hablar con él y poner tus sentimientos en claro. —Andrey, gracias por ser honesto contigo —dijiste, tratando de mantener una voz neutra—. Sin embargo, creo que deberíamos mantener cierta distancia entre nosotros. No quiero que esto afecte nuestra relación laboral. Andrey dió un chasquido, y parecía estar de acuerdo contigo. —Lo entiendo, soy consciente de que esto puede ser complicado —dijo—. Te prometo que trataré de mantener una distancia profesional durante el resto del día y en el futuro. Te pareció que su promesa era sincera, pero también te sentiste un poco insegura al respecto. ¿Cómo podría Andrey controlar sus sentimientos hacia ti? —De acuerdo, entonces —dijiste—. Me alegra que estés dispuesto a respetar mis límites. Ahora, ¿qué hacemos con Agust? ¿Debería hablar con él también? Andrey pareció pensar un momento antes de responder. —No creo que sea necesario hablar con Agust sobre esto —dijo—. Él simplemente es un amigo, y no tiene nada que ver con nuestra situación. Te pareció que Andrey tenía razón. Agust era simplemente un amigo, y no había nada más entre él y tú. —Estoy de acuerdo —dijiste—. Entonces, ¿qué hacemos ahora? ¿Continuamos con las reuniones? Andrey asintió, y ambos decides continuar con las reuniones como si nada hubiera pasado. Durante el resto del día, Andrey fue consciente de mantener una distancia profesional, y aunque te sentiste un poco incómoda, también te alegró ver que él estaba tratando de respetar tus límites. Al final del día, cuando regresaste a tu habitación, te sentiste un poco más tranquila. Sabías que Andrey estaba tratando de hacer lo correcto, pero también sabías que no era fácil para él mantenerse alejado de ti. —¿Estás bien? —preguntó Andrey, preocupado por tu estado emocional. —Sí, estoy bien —dijiste—. Gracias por ser honesto contigo hoy y por respetar mis límites. Creo que podemos seguir adelante con nuestra relación laboral de la misma manera que siempre lo hemos hecho. Andrey sonrió, aliviado de que tú estuvieras de acuerdo. —Gracias —dijo—. Te prometo que haré todo lo posible para mantener una distancia profesional y respetar tus límites. Te sentiste aliviada de que Andrey estuviera dispuesto a hacer eso, y decidiste seguir adelante con la situación como si nada hubiera pasado. Después de agregar contenido al sitio web de Afrodita, decidiste seguir adelante y no mencionarlo jamás nadie tendría qué saber eso en especial Andrey. Querías mantener esa parte de tu vida separada de tu relación laboral y evitar cualquier complicación innecesaria. Una noche, después de una larga jornada de trabajo, Andrey organizó una velada en su apartamento para relajarse y disfrutar de la música. Había invitado a varios amigos, incluyendo a Agust, que era un buen amigo y compañero de trabajo. Bianca, sintiendo curiosidad, decidió acompañar a Andrey y disfrutar de la noche. Cuando llegaste al apartamento, te sorprendió ver la cantidad de gente que había allí. Andrey te saludó con una sonrisa y te llevó a un lugar cerca del piano. Había un hombre sentado en él, tocando una pieza muy bonita. Andrey te dijo que era un amigo suyo, un músico muy talentoso. Mientras el hombre tocaba, Bianca notó que la música parecía invitarla a cantar. De repente, sintió un impulso irresistible de tomar la palabra y mostrar su talento en el canto. Andrey te miró con sorpresa, pero antes de que pudieras cambiar de opinión, avanzaste hacia el centro del salón y comenzaste a cantar. La música era perfecta para tu voz, y tu canto llenó el apartamento con una dulce melodia. La gente se quedó boquiabierta, impresionada por tu talento. Andrey parecía sorprendido y feliz por ti, y Agust te sonreía con admiración. Cuando terminaste de cantar, la gente te aplaudió y te felicitó. Andrey te abrazó y te dijo que nunca habías sonado tan bien. Te sentiste orgullosa y feliz de haber compartido tu talento con tus amigos. La noche continuó con más música, risas y conversaciones. Bianca disfrutó de la compañía de Andrey y sus amigos, y sintió que había encontrado un lugar donde perteneces.
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