Falsificar la firma de Gabriel nos toma menos tiempo del que pensamos. Por lo que Rory me me dice Jackson apenas tiene paseos escolares así que de ninguna manera puedo perderme este, aunque sea el más aburrido de todos, algo es algo. Los buses escolares están estacionados cerca de la entrada al colegio pero, gracias a nosotros falta uno, cosa que ha obligado a los maestros a aceptar los primeros permisos que lleguen y llevar a esos al viaje. Lo que significa que algunas personas tendrán que quedarse en el colegio.
Achico los ojos para comparar la firma de mi permiso con la licencia de conductor de Gabriel, no está tan mal si la miramos al contraste con el sol.
- Esta perfecta - alega Rory, arrugando la nariz por el olor que despiden los buses.
- Maldición. Espero que Griffin no tenga ningún grupo asignado porque si es así me voy a meter en un lío - comento con una mueca, pero a nadie parece preocuparle. Pronto Piper salta a tranquilizarme, se sopla el esmalte de las uñas y me sonríe con ganas.
- Griffin está en el baño con un problema estomacal.
Rory ladea la cabeza - ¿Y tú como sabes eso?
- Los alborotadores pusieron un laxante en su café esta mañana - Piper suelta una risita, dice otra cosa que no alcanzo a escuchar porque ya no estoy prestando atención.
En la otra punta del estacionamiento están los muchachos, y Adam no está con ellos. Lo veo a varios metros con los cascos de los audífonos puestos, un suéter azul y el cabello dorado sobre los ojos, acaba de llegar y todavía está medio dormido. Sonrío desde la distancia, se mira bastante tierno con ese aspecto.
- ¡Eh, Julieta! Recuerda que ese no es tu Romeo - bromea Rory cuando me pilla.
Miro mis zapatos para ocultar mis mejillas enrojecidas.
- No elegimos de quien nos enamoramos, Roar E - le riñe Piper.
Levanto la mirada para pillar los grandes ojos grisáceos de Adam mirándome. Los dos nos sonreímos desde nuestros lugares, mi corazón se hincha de felicidad ante el gesto y suspiro como una típica niñita enamorada.
- Oh no, pensé que solo creías que estaba bueno - murmura Rory con una mueca, dándose cuenta de la realidad -. Estas bien jodida, Riley.
Si que lo estoy.
- ¿No estabas furiosa con Adam?
Las palabras de Rory me hacen volver a la realidad por primera vez en el día. Apenas son las diez de la mañana, estamos en el estacionamiento del colegio esperando que haya un bus disponible para el recorrido y no he dejado de echar miradas furtivas hacia Adam, que ha estado charlado y riendo con sus amigos todo este tiempo. Inhalo aire con ganas al darme cuenta de la necesidad insensata que tengo que ver más allá del hombro de Rory cada cierto tiempo, pero aceptar en voz alta que tengo un flechazo por el chico que conozco desde siempre me ha cambiado la perspectiva de todo en lo que creo. ¿Cómo podría dejar de verlo? Llevo pasando cada minuto de cada maldito día con él desde que puse un pie en Los Ángeles, ¿Alguien podría culparme? Will, quizás, nunca me perdonaría intentar algo con su mejor amigo; y mas importante, porque conozco a Adam como lo conozco: nunca haría algo para poner en riesgo su amistad con mi hermano. ¿Es raro que eso me haga querer con más fuerzas a Adam?
- Se supone que sigo molesta - respondo vacilante, como si la respuesta verdadera me avergonzara esquivo los ojos de mis amigas y miro hacia mis zapatos - pero me es difícil encontrar motivos para seguir castigándolo.
Miro en su dirección una vez más, con un puchero en los labios porque extraño nuestra antigua camaradería, pero casi de inmediato la cabeza de Piper obstaculiza mi campo de visión y pierdo de vista al objetivo. Mi puchero se profundiza.
- ¡No hagas eso!
- No estaba haciendo nada - protesto, ceñuda.
Rory pone los ojos en blanco - ¡Por el amor de Dios! Lo mirabas exactamente igual como aquí - apunta hacia Piper con un cabeceo - nuestro lindo Bambi mira a Richie Rich. Tienes babas en la barbilla.
- ¡Pero qué cosas dices! - exclamo, sin embargo me paso los dedos discretamente por la barbilla, por si acaso - . No puedo ser tan obvia . . .
Mi cara se torna escarlata en cuanto Rory ladea la cara con una mueca. Los siguientes minutos me abstengo de mirar en su dirección charlando con Piper y Rory, y es así hasta que los muchachos del equipo suben al segundo bus pero Will, Adam y Jasper se quedan sin lugar y caminan en nuestra dirección. Dejo de respirar cuando Will pasa su brazo por mis hombros y me da un apretón amigable, parece de buen humor; últimamente ha estado de muy buen humor, han pospuesto un partido que todo el mundo ha estado esperando - incluyéndome - considerando que el equipo rival no ha perdido ni un solo partido desde que comenzó la temporada y nuestro equipo tampoco el ánimo de los chicos está por las nubes: sacar a Bellview de las locales es su sueño compartido. Aunque los chicos no quieren que los papeles se inviertan este año están entrenando como nunca antes.
¿Por qué espero con ansias ese juego? Porque ese día Liam debería eliminar el video que no me deja conciliar el sueño por las noches. Me estremezco interiormente al pensar en eso, al menos espero que lo haga, es la única manera de que pueda quitármelo de encima. Una parte de mi se siente estúpida por creer que realmente puede llegar a considerarlo, incluso aunque no fuera una trampa es la forma más estúpida de perder el control que tiene sobre mi, de todas maneras no pierdo nada intentándolo. A pesar de todos mis intentos de quitarle la venda de los ojos acerca del asunto de Piper no se ha quejado conmigo en los últimos dos días, en pocas palabras, no me discutido en cuarenta y ocho horas consecutivas. ¡Todo un logro para nosotros! Teniendo en cuenta que vamos a representar a los amantes empedernidos Romeo y Julieta a finales de noviembre es una buena noticia. El único problema es que, cuando está comenzando a caerme bien recuerdo que me tiene entre la espada y la pared, y en un instante se vuelve a transformar ante mis ojos.
Sacudo la cabeza para alejar el pensamiento, y rodeo con mi brazo la cintura de Will.
- ¿Qué cuentan, señoritas?
Piper se echa a reír para aligerar el ambiente y sonríe risueña.
- Cosas de chicas, ya saben. Estoy tratando de convencer a Riley de qué vaya a uno de los campamentos de animadoras que hacemos en casa de Charlie, pero no logro convencerla.
- Ni hablar - Will hace una mueca antes de compartir una mirada con Adam -. Los Dixon estamos vetados de la Mansión Calore.
- ¿Por qué eso no me sorprende? - ironiza Rory, dándome un golpe con la cadera.
Los Dixon ponemos los ojos en blanco al mismo tiempo; no sé por qué razón vetarían a Will de la casa de los gemelos Calore pero si sé porque yo no sería bienvenida.
- A mi nunca dejan de sorprenderme - réplica Adam, por su parte, riéndose levemente.
- Eres la persona que tiene más tiempo de conocernos - le digo mientras ladeo la cabeza para verlo, él chasquea la lengua en respuesta e imita mi movimiento -, ya deberías estar acostumbrado.
- Estoy acostumbrado; pero cuando los vi a cada uno manejar uno de los buses escolares la semana pasada para ver quien llegaba primero a recogernos en el estacionamiento de Richmont, uff si que me sorprendí.
Nuestras caras se vuelven un poema, de pronto Will parece tener la necesidad de contarle algo a Brandon y se aleja hacia su dirección donde está el tercer bus escolar y aún abordan algunos estudiantes. No hablamos de eso. Todos se ríen mientras lo vemos rascarse la nuca en la distancia, contrariado.
- Oh, recuerdo eso - Jasper hunde las manos en los bolsillos de sus pants y me mira con curiosidad -. ¿A quién se le ocurrió la idea, Riley?
Cruzo los brazos sobre mi pecho, alzando esa barrera que tanto me gusta para personas que me conocen mejor de lo que me gustaría admitir, aunque también descanso todo mi peso apoyando la cadera en el auto a mis espaldas y tuerzo el labio porque confío en cada una de las personas a mi alrededor. Es solo que la mayoría pertenece a un círculo muy diferente al que pertenecen Will, Adam, Jasper y Rory, y si se supiera la verdad de lo que sucedió en Richmont la semana pasada nos meteríamos en un problema mucho peor del que ya estamos involucrados; a Rivers le encanta buscar responsables, y últimamente nosotros encajamos a la perfección en cada fechoría que acata a Jackson. No tengo idea de como llegue a este punto en tan poco tiempo, pero me quedan pocas vidas antes de que mamá sepa de todo el lío que he armado y quiera que mi pequeño trasero pálido regrese al gélido Boston con ella, cosa que no me parece del todo buena idea.
- Créanlo o no, fue idea de ambos - respondo, con un encogimiento de hombros.
Mis amigos hacen un sonido de fastidio con la garganta al escucharme. ¡Ellos no me creen!
- No le van a sacar ni una palabra - sentencia Rory, y mira a Adam entrecerrando los ojos -. Tú. Estabas con ellos antes de que todo ocurriera, dime qué sucedió antes de eso y les diré de quién fue la idea.
Me carcajeo en su cara - ¡Ja! Ni siquiera mis padres podrían averiguarlo . . .
- ¡Shh! - cuchichea Piper - . Quiero escuchar.
- A ver, Maddox, escúpelo.
Todos los ojos se dirigen a Adam, los míos incluidos. Lo veo mordisquear su labio inferior con los dientes antes de siquiera darme cuenta de que él me estaba mirando a mi, entonces bastante tarde el color me sube hasta las mejillas cuando me doy cuenta de mi error: le estoy mirando los labios; abro los ojos como platos antes de poder tener la posibilidad de disimular un poco, ya que la conversación estaba directamente conectada conmigo era comprensible que Adam también me estuviera observando a mi. Desvío la mirada hacia los buses escolares como primera línea de escape, esperando con el corazón en la mano que Adam no lo haya notado, pero en cuanto lo hago me distraigo totalmente del tema anterior. Mi pulso poco a poco se estabiliza, mis pensamientos obsesivos acerca de Adam se disuelven y mis oídos dejan de prestar atención al tema actual, a lo lejos puedo ver al señor Griffin salir del edificio caminando tranquilamente hacia el ultimo bus escolar, como si hace un rato los alborotadores no hubieran puesto un laxante a su bebida. El señor Griffin es un hombre mayor de unos cincuenta y tantos años de cabello rubio cenizo, corpulento y tez bronceada, tengo entendido que es bastante intimidante por lo que todos los chicos de último año me han contado; la firma falsa de Gabriel me quema en el bolsillo trasero de los jeans cuando noto que comienza a escrutar el estacionamiento a los estudiantes de los que está a cargo.
En pocos minutos estamos todos en una fila para subir al bus. Nuestra antigua conversación queda en el olvido cuando el señor Griffin logra que todos nos acerquemos para poner fin a la prolongación, Adam y Brandon se unen a Will y Jasper hasta el fondo del bus donde se sientan todos los chicos "populares" y los deportistas, mientras que nosotras nos quedamos en el medio con Wes y sus amigos listos; al principio el señor Griffin nos deja sentarnos como nos da la gana, los asientos son tan largos como para que tres personas pequeñas quepan en un espacio pero hubiera llamado más la atención sentándome con mis amigas, por lo que Wes y yo tomamos el asiento junto al de Piper y Rory.
- ¿Aún está en pie nuestro plan? - me dice Wes.
Le sonrío en respuesta. Wes es mi tutor, trabaja en aquel supermercado donde conocí a Liam y está en la mayoría de mis clases, se ha encargado de no hacerme fallar ninguna prueba desde que comenzaron las clases así que formalizamos nuestra amistad con una cita de estudio.
Asiento efusivamente - ¿En tu casa o en la mía?
- En tu casa, casi no paso tiempo en la mía.
- Me parece bien, aunque habría sido relajante estar lejos de casa por una tarde - respondo desganada, estirándome un poco. Los ojos curiosos de Wes me miran con asombro y me apresuro a aclarar mi comentario -. Oh, no me malinterpretes. Es solo que, ya sabes, en casa siempre hay un lío nuevo.
- Te entiendo, no tienes que darme explicaciones . . . - se ríe levemente, comprensivo.
Es curioso, mi amistad con Wes ha sido lo más fácil que he echo desde mi llegada. Las cosas son más simples cuando se trata de mi buen amigo Wes. Ayudarme a no ser un desastre es uno de los propósitos que tiene Wes, eso incluye ayudarme a no fallar en el colegio; aunque también tiene que ver con el hecho de que, en palabras de Wes, soy la persona más torpe que conoce. No pude contradecirlo.
- Lo sé - sonrío.
- Entonces, ¿Todavía están las cosas tensas con tus muchachos? - pregunta después de un par de segundos en silencio, riéndose.
Cuando se refiere a mis muchachos hablamos de Gabriel, Will, Adam y Jasper.
- Estamos mejorando - mascullo por lo bajo, de repente con el ánimo por los suelos. ¡Lo ven! Es fácil abrirse con este hombre -, es solo que papá se empeña en actuar como si nada hubiera pasado; Will esta un poco molesto por mi intento de huida; y Adam trata de arreglar las cosas, pero no tengo idea de cómo hacer las pases con él - me paso las manos por la cara, el cabello y el cuello, para terminar en un pequeño auto masaje, pero termino despeinándome en el proceso y pasándome toda la frustración por la cara -. Él único con el que siempre puedo contar es Jasper, ya sabes. De verdad creo que necesito unas vacaciones.
- Podemos estudiar donde sea, no tenemos que estar en tu casa sino quieres - murmura comprensivo.
- Llevo durmiendo en casa de Rory casi una semana entera - le confieso -: No puedo escapar todo el tiempo de ellos.
- ¿Por qué te quedas con ella?
Dudo en si debería responder porque la respuesta me avergüenza, pero al final lo hago con un encogimiento de hombros. Es Wes, puedo ser sincera con mi amigo.
- El balcón de Adam esta junto al de Will, pero la ventana lateral de su habitación tiene vista completa a mi habitación, y viceversa - mi puchero se profundiza -. Antes de que ocurriera lo de la carretera cada noche nos llamábamos antes de dormir, solo porque era tarde y tenía que regresar a casa para hacer la cena de su hermana pequeña. Pero Adam es un mal cocinero y siempre terminaba escabulléndome por la ventana para que la pequeña no se intoxicara. Ahora solo le doy un plato de comida antes de que se vaya a casa.
Wes se queda en silencio durante varios segundos, analizando a profundidad mi situación; por mi parte, me quedo medio echada en el asiento viendo a lo lejos. Me tiene mal todo este rollo porque estúpidamente creí que aceptar mi enamoramiento por Adam arreglaría el que estuviera furiosa con él por no dejarme ir, pero lo que de verdad me molestaba era la razón por la que lo hizo. No puedo obligarle a quererme como lo quiero yo a él. Tal vez esa es la forma en la que puedo hacer las paces con él: olvidándome de mis sentimientos por él para siempre.
- No sabía que tenían tanta historia ustedes dos - dice Wes, por fin. Tuerzo el labio al escuchar eso, no es para tanto desde mi punto de vista -, quiero decir, a través de mis ojos ustedes solo son amigos porque Will es tu hermano y Adam es amigo de él y está en el equipo, ¿sabes a qué me refiero? Pero esa es solo la tapadera.
Suelto una risita - Eres una persona muy sabia, Wesley Taylor.
Charlamos otro rato de su trabajo, de los exámenes que tenemos la semana que viene y sobre la fiesta de Halloween a la qué tal vez no asista. Estamos tan ensimismados en nuestra conversación que no nos damos cuenta que el señor Griffin ha dicho mi apellido unas tres veces hasta que alguien - cof cof Rory - me da un palmada en la cabeza. Mi cabeza rebota por el golpe y un dolor agudo me recorre la parte trasera del cráneo, demonios ¿cómo puede tener tanta fuerza? Sus brazos son tan delgados como fideos de espaguetis.
- Auch, ¿qué carajo quieres? - exclamo, dando media vuelta para regresarle el golpe a Rory.
Aunque la sorpresa me la llevo cuando noto que no hay nadie más hablando, y el alma se me cae a los pies cuando me doy cuenta que a la Dixon a quién se refería, al final, era yo.
- Eh, ¿me llama a mi? - titubeo, y mi voz tiembla levemente cuando me pongo de pie.
El semblante del señor Griffin apenas se altera por mi sonrisa de disculpa, pero ¿alguien me puede culpar? No soy la única Dixon en este bus, además ni siquiera estoy en alguna de sus clases ¿qué razón tendría para hablarme a mi?
- No, señorita, no me dirigía a usted - responde Griffin con voz gruesa, y gracias a su respuesta puedo respirar con tranquilidad -. Aunque ahora que estamos poniendo orden: Vamos a empezar con usted y . . . Miller, ¿por qué no? Ven aquí, muchacho.
No escucho nada mientras Liam se levanta de su lugar ocho asientos detrás del nuestro y camina hasta el frente, donde el señor Griffin tiene tres lugares vacíos para nosotros. Me tengo que despedir de Wes con un puchero, que suerte la mía ¡estábamos pasando un buen rato!, y me alejo arrastrando los pies hasta el asiento junto al de Liam. Desde que los profesores apenas pueden controlar a los estudiantes el rector Rivers modificó el interior de los buses escolares para que un asiento, el del profesor, esté en dirección opuesta a los demás. Lo que significa que Liam y yo estamos frente a frente al señor Griffin, que se sienta como si tuviera una escoba por cordón espinal; por otra parte, con Liam es como ver un espejo invertido, todo juventud y tranquilidad el susodicho está echado en el asiento con las piernas estiradas y levemente abiertas. Me atrevo a dar una rápida repasada de reojo, solo para recabar información para el plan Bambi consigue a su papi - breve aclaración: Rory nombró el plan -, Liam lleva una jersey de basketball de los Lakers, unos shorts deportivos negros y unas zapatillas deportivas blancas, debo admitir que el hombre tiene sentido del estilo. Nos quedamos en silencio un par de minutos con el rumor del cuchicheo, las risas ahogadas y el sonido de mensajes entrando y saliendo de fondo, todo eso en la parte divertida de atrás. Suspiro con anhelación.
- ¿Cómo va mi favor, Ricitos? - Inquiere Liam, sonriendo de lado.
- Dios, ¿que he echo para merecer esto? - me lamento con la vista en el cielo -, ¿que sigue? ¿Acaso estás poniendo a prueba mi fe enviándome al anticristo?
- ¿Anticristo? Me han llamado de muchas maneras, excepto anticristo - comenta él, curioso -. Si que eres única, mini Dixon.
- Mini tendrás otra cosa - chisto cruzando los brazos sobre mi pecho, ceñuda.
“¿Mini Dixon? ¿Es así como me llaman por ahí?” Pienso enfurruñada, no es la primera vez que escucho ese ridículo apodo.
El rostro casi siempre impasible de Griffin sufre una pequeña alteración, un pequeño temblor en la comisura del labio por la que celebro internamente. Griffin casi sonríe. Es todo un logro.
- ¡Oh por Dios!¿Me acabas de insultar?¿Que voy a hacer ahora? Estaré mental y emocionalmente marcado por años - ironiza Liam, y su voz aterciopelada suena hostil y dramática.
Entonces, escuchamos un sonido grave y varonil, una risita. Griffin se está riendo de nosotros.
Sonrío con ganas - ¿Cómo te miras en el espejo por las mañanas, Miller? Eres como la peor pesadilla de cualquier persona en este bus.
- Es fácil, soy un hijo de perra muy guapo - me guiña un coqueto ojo azul - . Pregúntale a tus amigas.
La sonrisa se me borra de los labios. Liam se burla de mi reacción con la mirada como si las últimas dos veces no hubiera pateado su pálido trasero ricachon. El camino hacia el Museo no es largo, apenas una hora y media por el tráfico de Los Ángeles, y el ambiente poco a poco comienza a aligerarse cuando todos se ponen a cantar hits de los 90's como última alternativa. Cuando llegamos somos el último grupo del día, y para nuestra mala suerte somos el grupo más grande que llegó, y me refiero a mala suerte porque conociendo al estricto profesor de todos los docentes que conozco Griffin me va a tener pegada a él, y con él también con Liam. No me equivoco ni un poco. Bajamos del autobús con el sol en su máximo esplendor. Salto y caigo sobre las puntas de mis pies dejando que el sol me dé de lleno en el rostro y me caliente las mejillas, voy a extrañar esta sensación cuando en la víspera navideña tenga que regresar a Boston; se me escapa un suspiro tembloroso de entre los labios, aún no he tenido tiempo de visitar la playa. Abro los ojos. No he echo casi nada desde que llegué. ¿Cómo he estado perdiendo el tiempo? Debería ir a más fiestas, beber más, comer más, besar a más personas, enamorarme más. Si Adam no puede verme de esa manera, tal vez otra persona pueda . . .
- ¿Te vas a quedar ahí como tonta o nos vas a honrar con tu presencia? - una voz burlona y masculina interrumpe mis pensamientos, Liam me sonríe desde la distancia con diversión.
Le regreso la sonrisa - No es momento de tu ingenio perspicaz, Liam. Me he dado cuenta de un par de cosas.
Mientras los demás se adelantan unos metros Liam se queda estático en su lugar, pero antes de que pueda alcanzarlo comienza a caminar. Frunzo el ceño y camino más rápido, porque si alguien debía caminar detrás del otro, ese es él.
- ¿De qué cosas? - pregunta en medio de risas, después de ver qué no puedo adelantar su ritmo.
¡Pues claro que no puedo! Tiene unas piernas kilométricas, larguísimas.
- Claro, por que voy a contarte mis mas oscuros secretos después de que estas manipulándome por uno - le acuso sarcástica -, ¿que tan tonta crees que soy?
- Bastante, a decir verdad - confiesa él, y pone los ojos en blanco cuando lo golpeo con el puño en el brazo -, tú preguntaste.
- Era una pregunta retórica, idiota.
Liam sonríe de medio lado - Bueno, ¿de que cosas te has dado cuenta?
- He perdido algo - me limito a contestar, lacónica.
- ¿Tu sostén azul de la otra noche? - replica con una expresión mortificada -. Si es así deberías recuperarlo. Te queda bien.
Hago un sonido de fastidio con la garganta.
- Tiempo, pervertido. Tiempo. Eso he perdido.
- ¿Y eso que significa?
Pongo los ojos en blanco - Te levantaste muy preguntón esta mañana, ¿no es cierto?
- Y tú muy gruñona, ¿no crees?
Estoy a punto de soltar una palabrota cuando Griffin ve mis intenciones a nuestras espaldas. Sin despegar la mirada de tu iPad nos chista:
- No se alejen del grupo, alborotadores.
Abro la boca, una y otra vez. ¿Alborotadora? Es oficial, mi día no podría ir peor.
- Significa que no he ido a la playa desde hace años - confieso meditabunda, lo veo de reojo caminar despreocupado a mi lado -. Tampoco me he embriagado o he salido con alguien, no es la gran cosa, pero no me mataría experimentar un poco en la vida, ¿sabes?
La piel de porcelana de la frente de Liam se frunce ligeramente, y atrapa entre sus dientes perlados la carnosa piel de sus labios. A pesar de lo mucho que me gusta insultarlo no me cuesta admitir que no tiene la cabeza tan hueca como creo y que los límites de su estúpidez sobre pasan mis estándares, él ha creado todo un nuevo tipo de estúpidez. Moverse junto a Liam, a veces, es complicado porque no puedo dejar de mirarlo, es decir, que mi cerebro no funciona cuando estoy tan cerca como para sentir el calor que emana su cuerpo. ¿Por qué? Al principio, fue difícil encontrar una respuesta concreta por lo que hacer una investigación exhaustiva y leer muchos libros de biología fue indispensable para hallar la respuesta que tanto me avergüenza admitir y he evadido todo este tiempo: atracción s****l. Pero no me malinterpreten, no quiere decir que literalmente tenga deseos sexuales hacia él, es solo que, simplemente, despierta mi interés s****l. Además, tengo 17 años y soy virgen: cualquier cosa despierta mi interés s****l; trago saliva en cuanto reparo en la cercanía de nuestros cuerpos y, aunque no me aparto, cambio el peso de una pierna a la otra y dejo de mirar sus manos.
- Mmmm que casualidad - Liam se pasa la mano por su mandíbula perfilada antes de verme con tan ojos brillantes como un árbol de navidad -: nuestros intereses de alinean. Yo te puedo ayudar . . . y como tú ya me estás ayudando a mi, será recíproco.
Lo escruto con la mirada. ¿Quién es este tipo y que le ha echo al egoísta, narcisista y chulo Liam al que conozco? Son los mismos ojos que recuerdo, la misma nariz, los mismos labios, la misma cicatriz, es el mismo . . . pero no me gusta la sensación que tengo en el estómago. Sus ojos me dicen que no me fíe de sus palabras, me dicen mírame y no dejes de mirarme, me dicen soy bueno pero no soy un ángel.
Entonces, ¿qué eres?
- ¿Qué quieres decir? - ojalá mi voz sonará igual de inexpresiva como trato de que luzca mi rostro.
- Si buscas diversión, Riley. Yo soy a quien buscas.
Sin más Liam se aleja de mi. Felix y Cash lo esperan a pocos metros de nuestra posición en la entrada del Museo. Mi mente no tiene tiempo de encontrarle otro significado a sus palabras porque en segundos tengo a Emma, Piper y Rory a mis costados; la cabeza me da vueltas, las ultimas dos no me sorprenden en lo absoluto, pero ¿Emma?
- ¿Tú también vienes a burlarte de mi? - bromeo, y Emma me devuelve la sonrisa.
- Yo no hago eso - admite con amabilidad, e igual que su primo veo todas sus intenciones en sus angelicales ojos verdes -. He pasado demasiado tiempo con los alborotadores este semestre. Creo que es hora de cambiar de ambiente.
Oh.
- Griffin ha dicho que hagamos tres equipos para ganarse un punto extra en su materia - nos dice Rory, antes de poder decir algo -, y aquí Bambi necesita la ayuda para no reprobar Cálculo. ¿Qué dices, Riles?
Delante de mis ojos alcanzo a vislumbrar tres grupos de personas, donde fácilmente puedo identificar a mi hermano y sus amigos en uno; a Liam y los alborotadores en otro, y Wes y sus compinches del club de ciencias en el último. Regreso mi mirada a las tres chicas que tengo alrededor para asentir y caminar hacia Wes, la persona más inteligente que conozco. Una vez leí en algún lugar que cuando quieres resolver un problema tienes que buscar a la persona más inteligente de la habitación, y si la persona más inteligente de la habitación eres tú, te encuentras en la habitación equivocada.
- Quédate cerca - le digo a Emma, encogiéndome de hombros -. Pero no creo que encuentres nada extraordinario aquí.
¿Quién sabe? Tal vez teniéndola a ella cerca todo salga mejor de lo que aquellos ojos color hielo me anunciaron desde que los vi por primera vez. Tal vez algún día me deje de latir el corazón así de rápido cuando sus ojos me sonríen desde la distancia.
Le regreso la sonrisa, y prosigo a ayudar a Piper. Aquí vamos de nuevo.