Era la madrugada y mi cabeza seguía dándole vueltas a la carta de mi madre y las consecuencias de su marcha. Me asustaba pensar en lo poco que nos quería para no pensar dos veces el irse y dejarnos solos con papá. Escucho un golpe en mi ventana y doy un bote en mi lugar por el susto. Me acerco y puedo ver a Hunter mirándome desde el alfeizar de su ventana. Me hace un gesto para que abra la ventana. - ¡Te vas a caer! - le grito preocupada. Imbécil. - No lo haré. Siéntate tu también igual que yo - no estoy del todo segura pero decido confiar y me siento. - ¿Qué querías? - He visto la luz de tu habitación encendida y he pensado que no podrías dormir. - Pues has adivinado - me encojo de hombros. - ¿Estas pensando en tu mamá? - Hunter me mira directamente a los ojos y me sonríe dulcemen

