- ¿Ha hablado contigo? - No mucho. Se pasaba encerrado en la habitacion mas de lo que antes lo hacia y le pregunte porque ya no venias mas. Solo me dijo que era un idiota y que no te merecias. - Es tan terco - suspiro enfadada. Abro la bolsa y saco el contenido de ella. Son dos magdalenas de chocolate que le dije que me encantaban hace un tiempo. No entiendo como lo puede recordar todavia. - ¿Quien diria que mi mejor amigo pudiera ser romantico? - Caleb no parece sorprendido - Esto solo lo haria por ti, que lo sepas. - Está bien saberlo - saboreo mi magdalena encantada y le dedico una sonrisa de agradecimiento a lo lejos. Quiero que vuelva a intentar dar el paso de venir a hablar conmigo para dejarle claro que me merece, por supuesto que lo hace. - ¿Lo perdonaras entonces? - pregunta

