Título: "Compañero de vida 4.0"
Personaje: Loki Laufeyson.
Partes: 5/6.
Lenguaje: Adulto/Joven.
Advertencia: Fondue.
Dedicación: ¡A mis preciosas chicas del Avengers Chat! Srta_Salvatore97 LauraGarduza asnormalasallama VictoriaBarnesM KatherineMussi147 Emily_Nightmare
*
- Loki... - murmuro entre agotada y divertida.
Bueno, tan divertida como se puede estar en el medio de la nada.
Lo que es muy divertida, porque Loki no quiere admitir que no sabe como volver del todo bien.
- ¿Si, mi querida ____? - pregunta girándose con una sonrisa.
- ¿Si sabes como volver a Asgard, cierto? - el tono de cautela en mi voz es notable.
- Por supuesto que sé, ¿por quién me tomas?
Por alguien que no sabe como volver, tal vez.
- Solo preguntaba, Engañitos... - ruedo los ojos mientras alzo las manos. Me acerco a él por detrás, acercando mis labios a su oído - Pero... si sabes como volver, ¿por qué seguimos aquí? - pregunto con voz insinuante - ¿Ah? - río en su oído y me alejo antes de que reaccione a hacer cualquier otra cosa. Me alejo adelantándome a él con las manos detrás de mi espalda.
- ¿Acaso tú tienes una mejor idea? - arquea una ceja, yo sonrío algo cínica girándome a él - Ay, no....
- Ay, si... ¡Listo! ¡Ya era hora, maldito Dios orgulloso! - me acerco a él dando saltitos alegremente. Él rueda los ojos.
- Si, claro. Como si supieras...
*
- ¿Qué decías, oh poderoso Dios del Engaño? - pregunto divertida, arqueando una ceja en su dirección y una clara expresión de "en tu cara". Él sonríe y me mira atentamente. Lo cual me aturde un poco.
- Que prefiero cuando dices eso con otra entonación de voz específica - dice con la voz algo ronca, siguiendo de largo a un lado de mi. Rio ante el comentario pero prefiero no comentar nada al respecto. Avanzo a su lado colocando mi cabeza en su brazo. Si. Brazo. Puta estatura de hormiga... colorada.
- ¿Y ahora? Te recuerdo que tienes dos bellos y diminutos obstáculos en tu camino al trono... Heimdall y tu NO padre. Lo que lo hace divertido, porque es padre de todo... pero te jactas de que no es tu padre, entonces se crea una adorable ironía... ¿no crees? - él rueda los ojos a mi comentario, pero después me mira de reojo.
- Tú... - murmura mirándome acusadoramente. Abro los ojos ligeramente mas de lo normal.
- ¿Yo? ¿Qué hice ahora? - su única respuesta fue su típica sonrisa villana, riendo levemente. Mis hombros cayeron.
Raios.
- Me corrijo. ¿Qué tendré que hacer? - bufo con pesadez y él solo responde riendo.
- Encargarte del primer obstáculo mientras yo estoy con el otro, mi bella con poderes mentales - ruedo los ojos.
- No me gusta ese apodo - digo haciendo una mueca de asco.
- No, te encanta. Ahora hazme el favor de bloquear el primer obstáculo - dice antes de sonreír y desaparecer. Ruedo los ojos.
- Ahg. Maldito Dios hijo de... tu papá... Seh, creo que Laufey es... si, cierto... Heimdall - dije para después salir corriendo.
Claro, él porque tiene su aparición super genial. Yo tengo que correr. Estúpido y sexy dios. Él va con Odin y a mi me deja al gigante fortachón con un una lanza gigante y super fuerte a mi.
Llego por fin a la entrada del bifrost, cubierta por una ilusión. Bueno...
¡A trabajar!
- Perdón fortachon, no es personal... - digo antes de ponerme en trabajo.
Entro en el salón del trono, luego de toparme con unos guardias a los que tuve que controlar para que me dejaran pasar. Solo... para encontrarme con un Loki sonriéndome y un Odin en el suelo.
- Quisiera pensar que no está muerto, Laufeyson - digo caminando a donde se encuentra y mirando a Odin.
- Por supuesto que no, ¿cómo me crees capaz de...? - mi ceja arqueada detiene su habla.
- ¿Ochenta personas muertas en dos días? ¿Nuevo Mexico? ¿Nueva York? - digo con un deje de sarcasmo - ¿Tienes algún problema con "nuevo"? ¿Algún trauma de la niñez además de todos los otros? - llevo una mano a mi barbilla con expresión pensativa.
- Habiéndolo tenido a él como padre... muy seguramente - dice mirando a Odin también.
Okay... tiene un buen punto.
- No negaré eso... pero ya en serio, ¿qué le hiciste? - pregunto tocándolo con la pierna al viejo dormido. Él ríe.
- Está en el sueño de Odin, y espero que eternamente - lo miro un tanto curiosa.
- ¿Qué ocurrió?
- Entré como el guardia, dando la noticia de mi supuesta muerte... y nada.
- ¿Ah? - pregunto ladeando la cabeza, un tanto curiosa - ¿Nada? ¿A qué te refieres con nada?
- A que ni se inmutó por mi muerte... - no sé exactamente como responder a aquello, hago una mueca y muerdo mi labio algo apenada, también aprieto ligeramente los puños.
- No hagas esa mueca, ambos sabemos que no se debía esperar menos de él...
- No... ¿qué harás con él? - pregunto mirando nuevamente a Odin inconsciente en el piso - ¿Lo matarás? Puedo ayudarte... no tendría problema en ayudarte...
- No - dice tajante.
¡Ay, por favor! ¿Desde cuando no lo odia lo suficiente como para no matarlo? ¡Hasta yo lo odio como para hacerlo! Y eso que no me lo hizo a mi...
- De acuerdo... ¿Entonces qué harás? ¿Lo dejarás aquí semi dormido hasta que su cuerpo putrefacto comience a apestar? Sería interesante... pero no soportaría el olor... - él me mira un tanto sorprendido por mis palabras - ¿Qué? ¿Ahora me vas a venir conque no conocías esta faceta mía? No sé si recuerdas que nos conocimos en prisión...
- Bueno... en realidad no la conocía...
- Okay, bien... no muerte, no putrefacción olorosa... Bien, al Sueño de Odin entonces... es mas aburrida pero funciona - digo rodando los ojos con frustración. Yo quería sangre.
¡I WANTED BLOOD! ¡SANGRE, TRIPAS E INTESTINOS!
Okay'no.
- ¿Ves? ¿Te costó mucho ser menos sanguinaria? - ruedo los ojos cruzándome de brazos - Ademas asustas... - le saco la lengua en respuesta.
- Ya, ya... bipolar, usa tu bella magia verde y llévalo a su cama... yo me encargo del resto - digo uniendo mis dedos y con una sonrisa macabra. Él frunce el ceño y yo suelto una carcajada -. No lo mataré, lo juro...
Solo mutilaré o heriré de gravedad...
¡Ya contrólate! - me grito mentalmente mientras también me abofeteo.
- Ya... guarda tus energías para mas tarde - me guiña el ojo mientras comienza a usar su magia y llevar a Odin a su habitación especial. Simplemente como respuesta camino y me siento en el trono de forma algo sugerente.
Pero cuando desaparece yo me desaparezco también. Observo como se encarga de preparar el sueño de Odin, mientras que yo aprovecho para acercarme al cuerpo del que, seguramente, es el peor padre de los nueve mundos... y eso es decir mucho teniendo un padre como el que tuve. Me planto frente al rostro de Odin antes de escupir en su cara.
- Tu jamás volverás a sentir felicidad - murmuro con voz rasposa y un tanto escalofriante en su oído mientras siento como se estremece ligeramente por la magia que hago caer en él. Rápidamente vuelvo a aparecer en el trono cuando Loki se encarga de dejarlo en el Sueño de Odin.
Vuelve a aparecer frente a mi con una sonrisa en el rostro y se acerca para besar mi frente. Sonrío ligeramente mientras me levanto del trono para darle su lugar en este, el que le pertenece. Su sonrisa de villano se hace presente y atino a soltar una risita.
- ¿Satisfecho? - pregunto acercándome a él, a lo que se levanta y coloca sus manos en mi cadera.
- Sabes bien que nunca lo estaré - dice acercándome a él y besando mi rostro lentamente, hasta llegar a mis labios. Era diferente, calmado y tranquilo.
A mi no me engaña. Si está satisfecho.
Lo hice volver a sentarse en el trono, colocándome a su lado con mi mano en su hombro. Sonríe ligeramente mientras coloca una de sus manos sobre la mía sobre su hombro y la otra a mi brazo, tirando de este para poder hacer que me incline a él. Él gira su rostro al mio y sonrío subiendo la mano que estaba en su hombro hasta la parte alta de su cuello, rozando su rostro con mi pulgar. Me acerco y lo beso elevando los costados de mis labios.
Suelta un suspiro en el beso, antes de colocar una de sus manos en mi hombro con suavidad y la otra tomando mi mano y entrelazando nuestros dedos.
Eso es nuevo... no digo que nunca sea delicado, esa es exactamente una de las malditas cosas que mas lo diferencian de su bruto hermano...
No es como que él sea particularmente delicado en estas situaciones.
¡Pero me encanta!
Su mano pasó lentamente de mi hombro a mi espalda media, usándome de sostén para levantarse del trono poniendo ahora sus manos en mis brazos y bajando lentamente hasta unirlas con las mías. Siento exactamente cuando nos hace desaparecer de allí y aparecer en otra habitación. Separo sus labios de los míos y lo abrazo parándome de puntitas para lograr ocultar mi rostro en la hendidura de su cuello. Maldita estatura.
Él ríe al notar que prácticamente me sostengo solo de mis dedos gordos.
- Eres muy pequeña.
- Claro que no, tu eres muy alto, cosa que es diferente - gruño fastidiada, ya es algo cansador que viva para remarcarme los casi 30 centímetros que me lleva. Él rueda los ojos antes de besar mis labios, pero me aparto y alejo para notar que nos apareció en su habitación. Me mira con una ceja arqueada por haberme apartado, pero es mas una mueca desafiante y retadora. Mi ceja se arquea igual que la suya antes de dirigirme a la puerta de la habitación. Una risa se escucha en la habitación justo antes de que Loki aparezca frente a mi con una sonrisa.
Dios, no. Maldito. Cierro los ojos con fuerza.
¡No me sonrías así! ¡No es justo!
Siento como da unos pasos mas cerca de mi y me toma de la cintura aún con esa maldita sonrisa, la percibo. Estúpida sea yo.
Abro primero un ojo cuando aún no siento la unión de nuestros labios, encontrándome con una sonrisa burlona.
- Oh, púdrete Laufeyson - exclamo con una sonrisa golpeando su hombro -. Tendrás una segunda oportunidad - cierro los ojos con fuerza y siento como ríe... se acerca mas a mi, siento su frío y mortalmente placentero aliento en mi rostro. Frunzo el ceño al no sentirlo acercarse - ¡Oye! ¡Deberías...! - una risita se escucha y ¡alabado sea! Sus labios tocan los míos levemente, luego van a la comisura de estos... haciéndome cerrar los ojos, esta vez por gusto. Lo abrazo por la espalda, era tan hermoso. Besa mi mejilla, pasando por toda esta hasta llegar al borde de la mandíbula y seguir bajando hasta el cuello. Haciéndome suspirar y chillar.
Era tan frío que quemaba.
Lo oigo soltar un gruñido de inconformidad antes de tomarme de las caderas y elevarme, y así acceder a mi cuello sin tener que inclinarse tanto. Captando el pedido enrolle mis piernas en su cadera, a lo que el sonríe con pura satisfacción.
- ¿Ves que si hay ventajas en tu tamaño? - comenta besando mi clavícula con tranquilidad, frunzo el ceño. No de nuevo, Laufeyson - Eres mas liviana... - murmura llevando sus manos a mis muslos y levantándolos unos centímetros, para después volverlos a donde estaban, causando una condenada fricción que provocó gemidos por parte de ambos. Coloco mis manos sobre su pecho, amaba el cuero de su traje.
Su traje... oh, demonios. Era condenadamente difícil de sacar.
Muerde mi cuello a lo que suelto un quejido/gemido.
- Hey, sin marcas...
- Shhh... - vuelve a morderme - Las tapas con ilusiones... - vuelve a unir sus labios con los míos.
Era extraño, ya habíamos tenido este tipo de encuentros... por las condiciones, ninguno concretado. ¿Qué? ¿En serio creían que la parte "Si yo sabré que la satisfacción no está en su naturaleza" era porque no llegaba a satisfacerlo? Pues, en parte... pero porque no podíamos concretarlo por el hecho de que... bueno, no podíamos mantener ningún tipo de hechizo o ilusión en pleno...
Mis pensamientos son interrumpidos por las manos de Loki, ahora llevándolas a mis hombros, acariciandome con intensidad en el trayecto.
Sus labios parecen hechos para los míos, y viceversa. Introduce su lengua en mi boca con lentitud, pero necesidad al mismo tiempo. ¿Se entiende a que me refiero? A esa necesidad, que tenemos cuando queremos disfrutar algo lo mas que uno puede, de la mejor manera que se puede y por el mayor tiempo posible, y por eso se hace y disfruta con lentitud.
Las manos de él que se encuentran en mis hombros se deslizan, bajando al enganche de mis hombreras, desabrochando estas del peto de la "armadura". Caen al suelo con un ruido sordo. Una de las manos de Loki viaja a mi espalda, desatando el cordón que une mi pechera y sacándolo lo mas rápido que puede. Suelto una risita, ya se le fue la lentitud.
- ¿Estás mas apurado, Loki? - murmuro con voz aterciopelada y él asiente con su nariz acariciando mi cuello. Sus manos vuelven a mis hombros y va bajándolas junto con las mangas del vestido que llevo puesto. Una vez baja por completo las mangas, dejando al descubierto mis pechos. Sus ojos brillan, pero antes de que se me acerque lo detengo poniendo una mano en su pecho. Antes de observarlo de arriba a bajo, su armadura es algo preocupante y un largo trabajo.
Loki sonríe volviendo a unir sus labios con los míos, aún con lentitud, aunque sus manos parece ir en contra de lo que quiere su mente.
~~ Horas después ~~ Okey'no ~~ Varios minutos después ~~
Sus manos recorrían toda piel descubierta como si para ello hubiera nacido, ere helado, pero por serlo era completamente ardiente. La pared contra la que me tenía también estaba helada, pero no se comparaba ni un poco con SU frío. Nuestras lenguas se enfrentaban en una lucha que era mas similar a un baile, mientras caíamos en la cama aún con los besos. Su tacto lento se había ido esfumando de a poco. Logré sacarle con desesperación la última prenda de su condenada armadura de como 60 piezas. En cuanto termino de retirarla y cae al piso me recuesto a un lado de Loki, mordiendo mi labio mientras lo miro de reojo antes de que se coloque sobre mi besando mi cuello. Suspiro cansada y lo freno poniendo mis manos en su... perfecto torso.
- Ay, ya. Terminé, estoy cansada... no seguiré - alejándome de él y levantándome de la cama. Vamos a engañar al dios del Engaño.
- ¿Qué? ¡No! - la indignación de su voz casi me hace explotar en carcajadas.
- No pretenderás que no esté cansada después de que tuve que sacarte todo eso... estoy cansada y debo tomar algo.
- Bueno, entonces si no haremos nada vuelvo a vestirme - dice frunciendo el ceño, tomo su daga y lo apunto al cuello con ella.
- Tu te llegas a poner una sola prenda y te mato con mis propias manos, Laufeyson, ¿entiendes? - digo casi con un tic en el ojo. Él traga saliva asintiendo, pero sonríe endiabladamente antes de tomar mi mano, hacerme soltar la daga y tirarla por alguna parte de la habitación. Tira de mi para volver a acostarme en la cama y colocarse a horcadas arriba mio. Sus suaves labios pasean por mi cuello, ya rendida a que deje marcas inclino mi cabeza facilitando su trabajo mientras mis dedos se enredan en su cabello.
Ah, la suavidad que se siente y el placer que causa su cabello azabache es... la gloria.
Sus besos bajan por mi cuello hasta mi clavícula mientras desata el nudo de la cintura del vestido para después sacarlo lentamente. Sus besos pasan a mi busto mientras que sus manos me recorrían completa. Mientras que mis manos bajan de su cabello y pasan de su hermoso, perfecto y demasiado placentero de ver, torso a su espalda por ahora solo caricias, sin rasguños.
Vuelvo a recorrer su torso con mis dedos, lentamente y remarcando cada parte para después trazar figuras indefinidas, a lo que él se retuerce soltando una risita.
- ¡OH DIOS! ¡Tienes cosquillas! - exclamo divertida, él me mira con ojos como platos.
- Ni se te... ¡No! - tarde, ya había invertido posiciones comenzando a hacerle cosquillas al temible y poderoso Dios del Engaño... que se retuerce con cosquillas - ¡Para! ¡Ya!
Ni una maldita risa.
- No hasta que te rías, Loki - contradigo aún con las cosquillas, sentada sobre él pero me detengo por unos segundos al sentir lo que había debajo de mi. Momento de debilidad que Loki aprovecha para volver a como estábamos, con él a horcadas sobre mi. Volviendo a la lucha de besos y al baile de lenguas.
Bendita y diabólica lengua de plata que tiene.
El roce de nuestros cuerpos era fuego puro, podríamos entrar en combustión espontanea que no habría ni mínima diferencia. Salvo por su aliento, que por mas... ardiente que sea la situación, seguía siendo fresco y frío. Y amaba aquello.
- Te adoro - murmuro en su oído con voz ronca y lo siento sonreír contra mi cuello. Mientras una de sus manos viaja por entre mis piernas, suelto una exclamación cuando llega a ese punto y muerdo su hombro haciéndolo soltar un gruñido que fue la mejor música que pude escuchar jamás.
- No te imaginas lo mutuo que es el sentimiento - dice moviendo sus haciéndome perder la cabeza. Casi literalmente, porque mi cabeza estaba completamente echada hacia atrás.
- Loki... ya... - logro hablar y gemir audiblemente, a lo que él sonríe retirándose de sus hermosas y placenteras acciones.
- ¿Lista, pequeña adulta? - pregunta divertido alineando nuestras intimidades.
- Solo si no vuelves a decirme pequeña - murmuro abrazándolo con fuerza.
- Hecho - dice antes de impulsarse hacia delante, suelto un jadeo. Dios.
¡Soy tan buen negociante! La verdad, no sé porque no me dediqué a esto.
Porque estabas presa.
Ah, cierto.
¿Alguna vez se sintieron tan plenas y regodeantes que ni gritar de placer podían?
Pues algo así experimento.
Iba lento y tranquilo, contrario al beso desaliñado que compartimos. El calor por fin estaba inundando la habitación. Mis manos se encontraban a los costados de su espalda, ahora todo era lento, pero placenteramente profundo. Una de mis manos baja a su trasero por puro impulso e instinto.
Intento alejar mi mano de ahí pero antes de que mueva lo que sea, una mano de Loki me detiene. Con la clara orden de dejarla ahí. Orden que no me molesto en desobedecer una vez que suelta mi muñeca y coloca ambas manos a mis costados para impulsarse mejor. Muerdo su hombro en un impulso por reprimir un grito. Suelta un gruñido mientras se estremece y busca mis labios para besarlos con profundidad, sin llegar a lo desaliñado.
Ambos encontramos el ritmo que mas nos gusta, hasta que comienza a moverse de formas que me hacen delirar.
No tardo mucho en alcanzar la cima del maldito, condenado y ardiente paraíso. Valga la ironía. Llego gritando con vanagloria su nombre, y poco después Loki me acompaña en la acción.
Suelto un suspiro de satisfacción, dejándome caer rendida, pero con la fuerza que me queda y aprovechando que Loki está recomponiéndose, doy vuelta los papeles quedando yo sobre él. Ahora si, me dejo caer, recostándome sobre su pecho y besándolo también.
Sus manos pasan a mi espalda acariciándola y dibujando círculos en ella, hasta que ruedo a un lado de él, captando su mirada. Lo miro interrogante.
- ¿Satisfecho? - pregunto sonriendo, a lo que el devuelve la sonrisa apenas levantando los extremos de los labios y alza las cejas.
- ¿Tú que crees? - comenta sonriendo ahora ampliamente.
Oh, perfección pura.