Título: "Runaway".
Personaje: Pietro Maximoff/Quicksilver.
Parte: 1/1.
Lenguaje: Joven/Adulto.
Dedicación: sgv1833 porque apoyó la moción de que los Juegos del Hambre son la solución a muchos problemas.
Alerta: Eh... bueno, hay un semi spoiler de la película La reunión del diablo. Nada importante. Solo digo por las dudas.
*
Gritos.
Es lo único que mis oídos escuchan. Frunzo el ceño y bufo frustrada.
23 años y aún tengo que soportar esto.
Antes era soportable gracias a mi hermano, pero el se mudó y quedé yo sola... con ellos. Estábamos cenando, cuando por una idiotez... bueno no tan idiotez, comenzaron los gritos. Apoyé mi mentón en mi palma y suspire. Intentando que los gritos sigan de largo en mi mente y no se queden adentro como tortura.
Tomo mi teléfono y marco a mi hermano mientras entro al baño y trabo la puerta.
Un tono, dos tonos... tres tonos...
- ¿____? ¿Otra vez? - pregunta después de escuchar los gritos.
- Si... - se escucha como suspira y piensa unos momentos.
- ¿Y si vas con Wanda?
- Mhm... tal vez - un movimiento de silla se escucha y me levanto de golpe -. Hablamos más tarde. Voy a ver que no se maten - antes de que responda corto y destrabo la puerta y vuelvo a la mesa, para soltar una exclamación que me hace elevar unos centímetros. Mamá tomó la botella de la mesa.
Corro y se la arrebato con una oleada de determinación que inunda mi mente. Abro la ventana y lanzo la botella por ella. Los miro de reojo antes de subir las escaleras a mi habitación
Agarro mi mochila y meto toda la ropa que puedo en ella. Tomo mi cartera que es bastante grande y pongo un cuadro y otras cosas importantes. Me cuelgo la mochila al hombro al igual que la cartera.
Salgo de la habitación y bajo las escaleras, siguiendo de largo el comedor hasta la puerta principal. La abro con cuidado, pero el pensamiento de que lo que necesitan es un impulso hace que la cierre de un portazo antes de elevarme y levantar vuelo.
Cuando una gota me cae en la nariz. ¿Es en serio? ¿Lluvia? Bendita sea mi vida.
¡¡NO ES UNA PELÍCULA!!
Abro los ojos como platos, las calles de Nueva York eran diferentes de comprender desde arriba que desde abajo. Tardo un rato en orientarme. Pero termino en una rosca gigante dónde hace algún tiempo lejano se sentó Tony Stark. Saco mi teléfono y tecleo un mensaje a Wanda, pero mi mensaje no se manda por falta de señal, ¿será por estar dentro de una rosca gigante?
Francamente estoy indignada, dudo que Anthony Stark tenga problemas de señal en la rosca.
Me levanto sobre la rosca y miro hacia abajo.
Bueno... al menos no hay un pirata n***o pidiéndome que me una a la Iniciativa Avengers.
Pero está lloviendo horrible y acabo de fugarme de mi casa...
¡Lo bueno es que la salud es lo que importa!
La cual no durará si sigo parada en una rosca gigante bajo la lluvia.
Okay. Bueno.
Estoy en la tienda de donas, o roscas o como demonios se diga. Lo que quiere decir que el edificio donde vive Wanda solo está a unas calles de aquí.
Me levanto y decidida emprendo vuelo veloz al edificio.
¿Vuelo veloz? ¿Acaso soy un hada como la tipa de TinkerBell? Que espanto. Entonces... soy un hada... ¿Algún nombre cool para eso?
¡Oh! Ya sé, Edward Cullen.
Dios. No logré contenerme.
New York se ve bonita bajo la lluvia y desde esta perspectiva.
Claro, si no estuviera en exactamente esta situación.
Intento apresurarme a llegar al edificio más rápido y mojarme menos. Cuando llego, aterrizo en la entrada del edificio e intento hacerlo de forma disimulada, es decir, fingiendo que me lanzaron de quien sabe donde. Por las dudas, aunque no hay nadie en las calles a estas horas y en este temporal.
Entro al edificio pidiendo disculpas mil veces a la recepcionista por entrar en este estado antes de dirigirme a las escaleras.
Ya iba subiendo un piso cuando caigo en cuenta que es mala y es mejor usar el ascensor. Siendo 'caigo' la palabra clave en esa oración. Subir escaleras empapada no es buena idea.
Toco el botón del ascensor para llamarlo y espero a que las puertas se abran. En cuanto lo hacen entro rápidamente sin fijarme en la persona dentro de este. Toco el botón del piso de Wanda y me alejo. La música irritante, y ligeramente tétrica para mi gusto, de ascensor comienza a sonar mientras sube. Miro de reojo a la persona junto a mi.
Mierda.
Abro los ojos como platos y se me ponen los pelos de punta.
Es una anciana. Una viejecita. En un ascensor.
¡Una anciana! ¡Una maldita anciana!
La muy diabólica me sonríe diabólicamente, valga la redundancia. Le devuelvo la sonrisa lo mejor que puedo y me quedo y me quedo mirando la puerta del ascensor.
En cuanto se abre me precipito fuera de este, de la tétrica música y de la anciana diabólica. Corro hasta la puerta de Wanda y golpeo repetidas veces cuando me doy cuenta que la anciana bajaba en este piso.
¿Alguna vez vieron Una reunión con el diablo? Pues yo si. Y esto no es bonito.
Sigo golpeando la puerta y la muy bruja no sale. Miro de reojo a la viejecita rebuscando algo en su bolso cuando la puerta de al lado de Wanda se abre revelando a Pietro.
¡Oh, alabado seas bendito y sexy sokoviano!
Corro empujándolo dentro del apartamento y cerrando la puerta para después ver por el lente hasta que la anciana entra a su departamento. Suspiro aliviada y me.giro a Pietro con una expresión inocente en comparación con su ceño algo fruncido, aunque ligeramente preocupado.
- Hola Pietro.
- ¿Porque estás aquí? ¿Porque me empujaste dentro y entraste? ¿Porque estás mojada? ¿Porque la mochila y el bolso?
- ¿Las luces apagadas, la linterna y la ambientación para interrogatorios dónde están? - pregunto un tanto cohibida por su tono. Él ablanda un poco su expresión - Pues... me escapé un rato de mi casa. Por la anciana que estaba en el ascensor, era diabólica y Wanda no abría. No sé si viste que afuera hay tormenta. Y como dije me fui de casa por un rato - respondo rápida y respectivamente.
- Wanda no está... fue a una misión... - dice rascándose la nuca.
- Oh... bueno, no conté con eso... creo que mejor me vuelvo...
- Puedes quedarte, digo hay una tormenta... y además no tienes donde ir... y puedes decirme porque te fuiste de tu casa...
Después de eso se fue y volvió en cuestión de nanosegundos con unas toallas.
- Ten, sécate o te resfriaras - dice con una sonrisa leve mientras se acerca y coloca una toalla sobre mi cabeza antes de comenzar a sacudirla. Río ligeramente y él también. Saco la toalla de mi cabeza y me topo con su sonrisa divertida. Ay...mis piernas tiemblan.
- Creo que no servirá de mucho si lo haces tú... - comento agachando la cabeza demasiado y pongo la toalla sobre esta y empezar a secarme el pelo.
- Dime que en esa mochila hay una muda de ropa seca... - dice apuntando a la mochila. Asiento sonriendo mientras termino de secarme - Entonces cámbiate antes de que te enfermes... si quieres ayudo con eso... - agrega causando que me sonroje inmediatamente -. Es broma... a menos que quieras... - le lanzo la toalla húmeda a la cara.
- Ya deja de juntarte con Tony Stark, por favor. Te sacará la poca decencia que te queda, Pietro - bromeo y él rueda los ojos divertido con una ligera risita. Me señala el baño y entro a cambiarme.
No era nada importante el cambio de ropa. Nada especial. El punto era ir con Wanda... no con su hermoso hermano... pero igual no importaba.
Una vez terminé, tomé la ropa que tenía puesta y salí del baño.
- Ya saliste - dice frente a mi con una sonrisa, mostrando sus blancos y perfectos dientes. Y mirándome a los ojos.
- Si, gracias por dejar que me quede aquí... lejos de la vieja diabólica - él ríe haciéndome reír y levantar una ceja.
- Aún no superas esa película, ¿verdad? - pregunta divertido. Frunzo el ceño y tomo un cojín del sillón para lanzarselo a la cara.
- No te burles, esa anciana me sonrío de manera diabólica. Tu no la viste en el ascensor - intento excusarme. Él iba a hacer un comentario cuando la puerta suena. Le hago una seña para que vaya a abrir y cuando lo hace, conmigo detrás de él, vemos que es la anciana. Abro los ojos como platos y abrazo a Pietro como si de eso dependiera mi vida, apretando su brazo.
- Disculpen, ¿tienen algo de...?
- No, bye - digo antes de cerrar la puerta con el pie. Correr lejos, tomar una silla y trabar con ella la puerta para después saltar sobre Pietro enroscando mis piernas en él, como si el piso fuera de lava y yo no pudiera volar.
- Eres una miedosa - dice riendo. Dios. La risa de este sokoviano me puede.
- La anciana es diabólica, no puedes negarlo, Maximoff - digo e intento bajarme pero él lo impide.
- No... ya te lanzaste sobre mi, es tarde para arrepentimientos... - el sonrojo se hace evidente por lo que evito que me vea, y no puedo evitar sonreír. Su risa se escucha sobre mi oído haciéndome estremecer.
- ¡Pietro! ¡Bájame!
- ¿No querías que te defienda de la vieja diabólica? - pregunta abrazándome a él - Pues eso hago, ____ - dice comenzando a caminar por la casa, aún sosteniéndome como si fuera un bebé -. Además... no es justo que primero vengas a tentarme y luego te alejes, princezná - dice alejando su rostro para poder verme. Causando que yo lo imitara.
- ¿A qué te refie...? - y une sus labios con los míos en un beso lento.
Ah, ya entendí. Aunque que me siga explicando mejor.
Me rindo completamente pasando mis manos a sus hombros para rodear su cuello después. Él sigue con una mano en mi cintura y otra en mis muslo para que no caiga, pero decido bajarme de él. Aprovecha para acariciar mi mejilla mientras el beso sigue.
Nos separamos para respirar y me abrazo a él sintiendo como sonríe contra mi nuca.
- ¿Cuándo volverás a tu casa?
- No sé... Well, Dad just don't expect me back this evening... (bueno, papá solamente no me espera de vuelta esta noche) - digo sonriendo a lo que él suspira.
- Entonces sigamos... - dice sonriendo y volviendo a besarme.