El ser humano puede llegar a experimentar una gran cantidad de sentimientos a través del tiempo. Algunos dulces, otros amargos y están aquellos los cuales son oscuros e incluso peligrosos, como por ejemplo, el odio.
Algunas veces cuando el alma de una persona se quiebra a causa del daño provocado por alguien más, el volver a unir las partículas que se han dispersado debido a las grietas puede volverse una tarea sumamente difícil. Sobre todo cuando esta persona decide formar una coraza a su alrededor, logrando crear una fortaleza impenetrable.
El tener un alma quebrada al mismo tiempo que se experimenta el odio puede llegar a dar paso a algo mucho más peligroso que cualquier sentimiento o emoción. Da paso a un deseo, lo alimenta con cada momento o recuerdo, con cada palabra, gesto o incluso mirada.
Lo alimenta hasta que este crece de tal manera que es imposible el poder contenerlo, hasta que se vuelve un monstruo hambriento que desea devorar todo a su paso.
Un deseo de venganza.
- ¿Tú que me puedes dar?.- Sonrió mostrando una notable ironía.- Solo eres un chiquillo que le gusta divertirse.
- El que me guste la adrenalina es un punto a mi favor.- Se paseó alrededor de la mujer mientras la escaneaba con su mirada.- Y si, me gusta divertirme. Por eso te estoy ofreciendo mi ayuda.- Se detuvo detrás de ella con una sonrisa coqueta.- Porque en el trayecto me voy a divertir.
- No estoy para juegos.- Negó.- Y dudo mucho que puedas darme lo que deseo y necesito.
- Sé muy bien lo que quieres.- Se acercó cochando su cuerpo contra el de ella, provocando que se exaltara por la sorpresa.- Quieres vengarte del imbécil que te hizo daño.- Deslizó su mano por el blanco hombro corriendo con lentitud la tela que lo cubría.- Y yo te estoy ofreciendo mi ayuda.
- No creo que esa ayuda sea gratuita.- Negó mientras veía el reflejo del que estaba a sus espaldas a través del espejo.
- No lo será.- Observó al espejo y sonrió.- Te dije, yo también me voy a divertir.
- ¿Cómo se supone que te vas a divertir?
- Contigo.- Acercó sus labios al blanco cuello y susurró.- Puedes usarme para tu venganza. Puedo ser el puñal que se hunda en la espalda de ese maldito. Solo quiero una cosa a cambio.
- ¿Qué me acueste contigo?.- Su rostro era inexpresivo. Parecía que aquel atrevido acercamiento no le provocaba nada.
- Exacto.- Levantó su mirada y sonrió.- Solo eso quiero. Puedo darte todo lo que me pidas, puedo ser incluso tu escudo. Mi única recompensa serías tú.
- ¿No te importa ser usado solo por acostarte conmigo?.- Arqueó una ceja.
- Winter Wright, por tenerte entre mis brazos y en mi cama…estoy dispuesto a ser tu daga.