Observo con confusión el teatro que se encontraba frente a mí y luego de revisar una vez más la dirección que el abogado de mi padre me había dado, me decido a entrar en ese sitio. ¿Qué haría Fiorella Miller en un teatro?”, me pregunté a mí misma, sin obtener respuestas, pues lo cierto era que yo no sabía nada de esa mujer, y que me podía sorprender con cualquier cosa. —Buenas tardes —saludo al hombre que se encontraba en la entrada—. Yo… —vacilo un poco sin saber qué decir, pues no tenía idea de a quién estaba buscando—. Lo siento —me disculpo al sentirme ridícula, pero entonces aquel hombre sonrió de medio lado sin darle importancia a mi extraño comportamiento. —¿Quiere un boleto para la siguiente función? —pregunta con amabilidad y yo asiento con la cabeza, sin saber en realidad si

