En la prisión Pablo Marín recibió una visita bastante inesperada, en una habitación privada estaba esperando el hombre que lo había encarcelado. —¡Es usted! ¿A qué debemos el honor? —Solo lo preguntaré una vez, ¿dónde está Linet? —¿Porque debería saber su paradero? Señor Brown, ¿se le olvidó que usted me encerró aquí? —No lo volveré a preguntar ¿dónde está Linet? —¿Le tiene miedo a una niña en silla de ruedas poderoso, señor Brown? —¿Sabes lo que es el miedo? Los ojos de Kilian, cambiaron de color como la primera vez que lo vió fuera del bar besando a, Amaya. —Si no es miedo ¿Porque quiere saber su paradero? —Será mejor que comiences a decirme dónde está, ¡oh! tu pagarás las consecuencias. Los ojos en encendidos y su fuerte voz, provocaron que Pablo tragara saliva. —No

