Kilian.

1382 Palabras
—Vamos Kilian eres un prominente abogado en esta ciudad y el gran alfa de la manda ¿qué esperas para marcar a la hija del beta Dunt? No encontrarás a una mejor chica. —Si tanto te interesa marcala tu Camilo. —Pero mi familia no quiere unirme con alguien que no estoy predestinado, esa es tu familia. Tu padre quiere que tengas la ceremonia durante la luna azul. —Camilo hay mucha insistencia de tu parte para que marque a Zenda. —Tu padre me pidió que te convenciera. No puedo decirle que no al rey de los clanes. El gran rey Brown. —No me interesa en lo absoluto Camilo, sigo buscando a mi shualt, cada vez mi lobo está más renuente a marcar a alguien me pide a su compañera. —Kilian, han pasado décadas desde que un alfa encontró a una shualt esas lunas son muy difícil de encontrar, diría casi imposible. Ni siquiera tu mamá fue una se podría decir que son más un mito. —¡Dije que no! Marcala tú y así tendremos una ceremonia durante la luna azul. Tomando su vaso de whisky y dando un gran trago de éste Kilian se estaba comenzando a molestar por la insistencia de su amigo. —Es hermosa no lo niego y tiene un cuerpo muy tentador. Pero no creo que quiera un beta cuando puede ir por un alfa. —¡Basta, cállate! Siguieron bebiendo en la habitación privada del bar dónde se encontraban. La música sonaba fuerte fuera de la habitación. Kilian era el alfa de moon dark la manada más grande y fuerte del país, se había convertido en alfa con tan solo 22 años. Su padre era Marcos Brown, él había sido el alfa de la manada hasta que se convirtió en rey de los clanes, era el guía de las siete mandas de la ciudad. Kilian era un hombre delgado con muy poca musculatura pero demasiado fuerte, sumamente guapo de piel color caramelo su estatus como abogado lo hacían pasar desapercibido en el mundo de los humanos. Sus manadas vecinas querían verlo comprometerse con alguna de sus mujeres pero el se negaba, su lobo sabía que había alguien para él y la encontraría, aunque tardara cientos de años en hacerlo. Salieron del bar, kilian sentía una sensación extraña no podía describirlo pero sentía que su lobo despertaba ansioso lo sentía inquietarse y gruñir internamente. Al estar esperando su automóvil pudo ver una pequeña figura correr a él lo abrazó y le dio un profundo beso, no sabía lo que pasaba pero no se movió y respondiendo a ese beso levantó a la pequeña dama y la siguió besando apasionadamente. Camilo se quedó helado al ver la escena, jamás nadie se había atrevido a tocar a Kilian y ésta chica lo estaba haciendo. —¿Amaya cómo puedes hacerme perder el tiempo así? La voz enojada de un hombre retumbo en sus oídos. —Te dije que tenía novio no me quisiste creer. —Tus padres quieren que salgas conmigo, les diré que eres una... —¿Disculpa? ¿Quieres decirme porque le gritas a mi novia? Kilian había comprendido la situación, la hermosa mujer no quería estar con el hombre así que rápidamente se inventó un novio y el fue a quien usó, Kilian le siguió el juego pero no entendía el porque lo hacía a él no le gustaba esa clase de tonterías. El hombre podía sentir la actitud intimidante del caballero que tenía enfrente, al acercarse pudo ver los ojos color miel del hombre iluminarse extrañamente. —¡Nada me voy! —Eso sería lo mejor. Pablo se fue de inmediato sin decir nada, sintiendo una sensación de miedo que le recorría la piel al mismo tiempo un extraño escalofrío. —Lo siento mucho perdón no quería hacer eso, pero era la única manera para alejar a ese hombre. La mujer corrió en sentido contrario, Kilian se quedó inmóvil sin saber que hacer ni entender lo que sucedió, sintió como despertó su lobo y gruñía internamente. Sus ojos cambiaron de color al instante se volvieron color rojo intenso. —Maldita sea... ¡Es ella! —¿Ella quién? — ¡Mi shualt! Kilian corrió a buscar a la mujer pero no la pudo encontrar su perfume era abrumador, se quedó grabado en su lobo. La buscó por horas pero no pudo seguir el rastro de su aroma. —Kilian ¿Estás seguro? ¿Cómo podría ser tu Shualt una humana. —No creo que sea humana. Debe ser híbrido. —¿Estás seguro? Si es así te ayudaré, pediré las grabaciones del bar. Pero no quiero que tu padre la agarre en mi contra. —Eso no pasará. Estoy completamente seguro si fuera humana no hubiera despertado mi lobo. Tiene un olor único ligero pero encantador. Regresaron al bar y pidieron las grabaciones, Kilian dio mucho dinero para que le permitiera verlas. Salían del bar y ella estaba ahí sentada en la barra, ese fue el momento en que comenzó a sentirse extraño. La mujer era hermosa con cabello n***o como la noche completamente lacio, su vestido corto color rojo le sentaba muy bien, estaba en compañía de el mismo hombre que la seguía, se podía ver en el video que la quiso acercar a él para besarla, ella lo empujó y salió corriendo del bar. —¡Buena chica! Pensó para sí mismo al ver las grabaciones. Las cámaras de la parte de afuera la grabaron buscando a donde ir, corrió y fue cuando se topó con Kilian. —Así que el hombre pensaba forzarla a besarlo y por eso huyó. —Jamás había visto algo así, normalmente las personas que vienen aquí buscan compañía. —Eres tan básico Camilo. —Bien vamonos, ya viste lo que querías ver. —Se llama Amaya, así le dijo el tipo ese. Durante el resto de la noche pensaba en la mujer que besó, su lobo se sentía desesperado comenzó a sudar durante la madrugada y sus ojos brillaban con su color rojo intenso al recordar el olor de su cuerpo y el sabor dulce de sus labios. Su respiración se volvía cada vez más difícil y pesada. Esa noche no durmió nada, cuándo al amanecer el sol entraba por su ventana sus ojos seguían abiertos, envuelto en sólo una sábana color gris sus finos y delicados músculos sudaban por la desesperación. Después de una ducha con agua fría se vistió y salió a la oficina, su padre lo llamó mientras conducía, puso su teléfono en altavoz para poder responder. —¡Tenemos una cena con la familia Dunt! —¡Disfruta tu cena padre! —Kilian deja las tonterías, hoy mismo te comprometes con Zenda Dunt. —Lo siento pero no, mi Shualt podría molestarse y no querer estar conmigo. —¿De que diablos hablas Kilian? No es momento para tus bromas. —No es ninguna broma, la encontré padre, encontré a mi Shualt. —¡Quiero conocerla! —A su debido tiempo, por ahora solo tienes que saber que no asistiré a ninguna cena. —Kilian, estás mintiendo para no asistir a la cena, eso es inaceptable. —Puedes creer lo que quieras papá. Pero bien sabes que yo no nunca miento encontré a mi Shualt y es con quien estaré, así que deja de insistir no soy ningún niño. Terminó la llamada y siguió conduciendo mientras pensaba que hacer para poder encontrar a la mujer, lo único que se le ocurría en ese momento era contratar a un investigador privado quien se encargaría de encontrarla. Pero ¿dónde comenzar a buscar? Sonrió mientras se contestaba así mismo. —Por supuesto en una de las siete manadas, que tonto soy. Te encontraré Amaya aún que me tarde mil años ¡te encontraré! Sonreía con torpeza tan solo por pensar en ella, su lobo se comportaba como un cachorro con sentir sus pensamientos, esa sensación jamás la había sentido pues su lobo era de lo más enigmatico y egocéntrico. Hizo una llamada a su asistente personal para asignar una tarea importante. *—Bruno busca al mejor investigador, te enviaré unas imágenes necesito que busquen a esa chica por todas partes hasta encontrarla. *—De inmediato señor Brown.
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