Maldito Señor

1583 Palabras

Por Alejandro Dos pasos después ya tenía a una platinada y con dos palabras, salí con ella del lugar, la llevé a mi casa. Lo hice como un animal en celo, pero casi sin mirarla, tenía el sabor de Valeria impregnado en mis labios. ¿Qué tiene esa mujer? No eran solo las piernas más perfectas que vi en mi vida, ni su culo, ni su pecho, ni su boca, era todo eso y más, mucho más. Eran las 3 de la mañana. -Mi chofer te alcanza donde digas. Le dije de repente. Tres polvos con una desconocida ya fue suficiente, era bastante fogosa, en realidad no sé como era, solo me imaginé... no quiero ni reconocer para mí, que Valeria ocupó mi mente en todo momento. -Es tarde para que vuelva a mi casa. -Lo siento linda, mañana madrugo. -Dame tu número de teléfono. -Dame el tuyo, después te mando un me

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