— No tengas vergüenza - Maximus se acercó a ella - Debes de saber que serás buena en el futuro y que esté lado tuyo, me fascina. — Tú habías dicho que no te importaba que yo estuviera casada - Julieta sentía caliente sus mejillas, pero fue el propio Maximus quién le había dado la confianza de hablar. — He cambiado de parecer, vamos conmigo - el hombre estiró sus manos y Julieta no dudo en tomarlo, ella iría con el hombre a dónde él dijera, después de todo en todos sus aprietos parecía estar él. 5 minutos después dos Camionetas blindadas una por delante y otra por detrás de la Lamborghini habían tomado la carretera, Maximus tenía la mirada fija en el camino mientras Julieta solamente se dedicó a observar el paisaje de la gran Ciudad, entonces los edificios fueron remplazados por los á

