Capítulo 10 - ¿Dijiste amigos?

1706 Palabras

El lunes después de la clase de mandarín, una camioneta negra se detuvo en la entrada, de la cual se bajó la Rata. ¿No se piensa rendir, el capo? Sin embargo, una sensación de hormigueo emergente llevándose todo a su paso, cientos de mariposas galoparon por mi estómago con el simple indicio de que Roland quería verme. «Eso es estar graves por alguien» —El Patrón necesita hablar con usted. Su aparición fue como esas de seriados donde los federales toman en aprehensión a un rehén. Pero el susto de que él quería verme le bajó protagonismo a la escena. Sería una gran mentira, decir que, en estos días, después de lo ocurrido en la discoteca no he pensado en él, eso sería una gran blasfemia. No supe nada más de él y por más que he demostrado indiferencia, al cerrar la puerta de mi habitación

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