Me costaba creer que Verónica volvía a ser mía, sus labios son adictivos. La miraba de vez en cuando de camino a la casa. Inés estará feliz, y el par de sapos que me seguían y debería estar enojado con ellos, pero en el fondo les agradezco lo hecho, la rabia que tenía por dentro era conmigo mismo. Era culpable el que ya no sea virgen, la quiero a ella y jamás le diré que si me afecta el que yo no sea el primero. La miro y sigue igual, su mirada de inocencia está ahí. Volvió conmigo, era lo único importante. Si hubiera seguido los consejos de todos cuando me dijeron que la buscara y le contara la verdad, de haberlo hecho a lo mejor ya sería mi esposa y yo me hubiera inscrito en su historia. —aferré las manos al volante. Ella me miró luego la desvió, debe imaginarse lo que estoy pensan

