Preparaciones I

1015 Palabras
Días después de la caída de Nyevad, un ejército subía la montaña camino al pueblo. Exaltados y festejando por todo el camino ya que acababan de dar un paso más. Al frente de todos, un hombre de largos cabellos negros sonreía sutilmente mientras se caminaba frente a las destrozadas casas y pisaba los fríos c*******s―Miren esto―habló el hombre y las personas más allegadas a él atendieron, ellos eran un elegante hombre, un joven de cabello castaño, un joven de cabello n***o que cubría la mayor parte de su cara, un hombre de cabellos celestes que también vestía de forma elegante y también estaba Ur caminando a su lado―Algunos de ustedes habrán presenciado ya una escena parecida. Pero ahora seguro comprenden la causa de esto―dijo el hombre y su sonrisa desapareció―La patética humanidad ha caído una vez más ante el poder de la naturaleza. Es esto lo que debemos corregir, es esto lo que queremos eliminar―dijo volteando a verles―La humanidad debe avanzar y aquellos que se nieguen a hacerlo acabaran de esta manera―dijo y se dio la vuelta nuevamente―Debemos terminar con esta debilidad, y esto solo es un paso más para logar nuestro objetivo―suspiró―Aun debemos manchar nuestras manos, y espero estén dispuestos a hacerlo―No dijo nada más. Los hombres detrás de él se miraron y asentían entre ellos― (Los salvare a todos, de su propia debilidad) ―dijo el hombre entre si mientras miraba al cielo. En unos minutos llegaron a las puertas del palacio, en donde estaba Jasper esperándoles―Hermano―saludó Jasper con una reverencia. ―Buen trabajo―dijo Gerard pasándole por un lado sin voltearle a mirar y entró directamente al castillo. Jasper y los demás fueron detrás de él, el resto del ejército se quedó fuera del castillo. Cuando llegó a la sala del trono se encontró con Flannery parada frente al lugar donde debería estar el trono―Flannery. Lo conseguiste―dijo mirando con una sonrisa a la chica. ―Sí, hermano―asintió sonriendo la chica―Pero, la reina y los protectores han huido―dijo preocupada al ver que Gerard caminaba hacia ella. El hombre parado frente a ella levantó su mano y la colocó sobre la cabeza de la chica― ¿Eh? ―dijo confusa y aliviada al mismo tiempo. ―No hay problema, pronto ya no tendrán lugar al cual huir―dijo y miró y se dio cuenta de lo que faltaba― ¿Qué paso con el trono? ―dijo y vio a Flannery bajar la mirada. El hombre soltó un aliento―No tienes reparo. Tu―dijo refiriéndose al joven chico enmascarado―Es hora de dar nuestro siguiente paso, ve a Els, y usa las habilidades que te di para conseguir su espada―El chico asintió y sin decir una palabra se retiró del lugar―Ur―dijo y Ur se acercó a el―Prepara a las tropas de Dulaan para ir a Els, deben marchar mañana temprano―Ur atendió y se retiró―Tu ve con Ur―ordenó al joven de cabello castaño y este siguió a Ur―El resto deberá descansar y esperar el momento para actuar. Retírense―dijo y el resto de sus generales se retiraron del lugar― (Así que han escapado una vez más. Aunque esos tres no son tan importantes, están causando demasiados problemas) ―dijo y observó el lugar con detalle―Esos pilares, así que fueron a Ariun―dijo y soltó una carcajada―Eso tal vez sea un problema―dijo el hombre y luego miró al cielo― ¡Aquí los espero! ¡Nadie puede detener lo que se avecina! ―dijo y bajo la voz―Pero…si creen tener una mejor solución que la mía, aquí les espero…―dijo Gerard con una mirada firme y luego se retiró del lugar.   Recostado en una cama, reposaba un chico de piel oscura, retorciéndose en la misma con cara de angustia, pues a su mente llegaban imágenes que le quitaban el sueño. En ellos se podía ver el interior de un castillo, hombres con herramientas de trabajo atacando a guardias armados, llegaban imágenes de sí mismo en una época no muy distante, siendo arrastrado por una delicada mano, mientras su corazón parecía querer salirse de su lugar. Luego se vio en un lugar oscuro y húmedo, acompañados de objetos de limpieza, cuando de pronto algo de luz entró entre las aperturas de la puerta permitiéndole ver la manilla de la misma, abría la puerta y veía como las llamas abrasaban el lugar, el sitio que estaba acostumbrado a ver ahora parecía el interior de un horno, tras recibir un golpe en la cabeza escuchó el grito de una mujer antes de que todo se volviera oscuro. Mas recuerdos llegaban, se escuchaba una muchedumbre enfurecida, se escuchan pasos combinados con el sonido de cadenas siendo arrastradas. Luego vio a un puñado de hombres alzados sobre una plataforma de madera y escuchar una campanada vio como la plataforma ardía y escuchaba los gritos de aquellos hombres entre todo el abucheo de la gente. Lo siguiente que vio, fue una lápida decorada con flores de todo tipo, y parado junto a él, sujetándolo de la mano, un fornido hombre. Luego sintió las gotas de lluvia comenzar a caer sobre su cuerpo. Mientras caminaba tomado de la mano de aquel hombre se escuchó una voz que decía “Papá, ¿Dónde esta mamá?” y tras recibir un fuerte apretón escuchó una grave voz “Ellos se la llevaron. Los de abajo. Ellos nunca nos entenderán” Tras esto recuerdos más actuales llegaron a su cabeza, un hombre que aceptando su muerte decía “Tu nunca entenderás a los de abajo”. Tras soltar un fuerte aliento el chico despertó de golpe y lo primero que vio fue un tejado de madera― ¿Dónde…? ―se preguntaba.
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