La Protectora de la Tierra

1539 Palabras
Luego de terminar de hablar con Uriel, el grupo volvió a la posada donde se alojaban. Todos entraron al dormitorio donde había seis camas, tres a cada lado de la habitación ubicadas en paralelo una de la otra. Una para cada uno de ellos, sobrando una. Foresta se recostó en la suya, cerca del rincón del lado izquierdo de la habitación, justo al lado de la de Sasha y en esa misma fila estaba la de Samos cerca de la puerta. Larry se ubicó en frente de la de Sasha y Ken al frente de la de Samos. Cuando todos estaban sentados sobre sus camas, a excepción de Foresta, parecieron ponerse de acuerdo para empezar a conversar. ― ¡Demonios! ―gritaba Larry de angustia― ¡Es demasiada información para procesar! ―dijo tirándose de espalda sobre su cama. Ken asintió dándole la razón. ―Ciertamente, es un tema más complejo de lo que creí―añadió Samos. ―Pero Samos, tu eres… ¿Cómo lo llamaron? … ¡Proyector! Eso―dijo Sasha y los dos jóvenes asintieron tras darse cuenta que tenía razón― ¿Cómo lo lograste? ―preguntó. ―Ahora que lo dices nunca lo había pensado. Luego de que toqué el cristal el poder ya estaba allí. El resto fue solo practica―explicó y los chicos miraron con decepción, entonces Samos río―Lo siento, lo siento―decía riendo―Hablo en serio, de hecho, con los demás guardianes pasó lo mismo, el poder apareció una vez tocaron el cristal…bueno―dijo y se puso pensativo. ― ¿Qué pasa? ―preguntó Ken. ―Ahora que lo pienso, solo uno de nosotros no logró “manifestar un color” desde un principio ―dijo y los tres jóvenes gritaron al unísono “¿¡Quien!?” asustando al anciano―Bueno…se trataba de la encargada de buscar el cristal de fuego, Candela―confesó. ―Ya veo. Pero no es como si nos sirviera de algo, de todas formas, el único guardián que sigue con vida eres tu―añadió Sasha. ―Si, por desgracia―dijo una femenina voz que ya conocían y todos voltearon a ver y en la puerta estaba parada la reina de Nyevad. ― ¡Elisha! ―dijo Samos sorprendido― ¿Cómo fue que entraste? ―preguntó Samos. ―Bueno, la puerta está abierta―confesó la mujer. ― ¡Qué bueno que estés aquí! Justo estaba pensando en ti―dijo Ken y la reina le miró con desagrado― ¡No es lo que crees! ―dijo sonrojándose y bajó la mirada―Veras, ese sujeto de Nyevad que luchó contra Jasper…―decía Ken. ― ¿Hablas de Frost? ¿Qué pasa con él? ―preguntó Elisha. ―Él también es un proyector ¿No? ¿Tienes alguna idea de cómo lo hizo? ―preguntó Ken y todos asintieron. ―La verdad es que no tengo idea. El poder simplemente apareció un día, lo mismo con los miembros de la guardia helada, son sometidos a un entrenamiento y unos pocos logran despertar el poder―explicó. ―Es cierto, ¿Cómo es que hay tantos proyectores en Nyevad? ―preguntó Samos. ―” El cristal helado fue el primero es ser despertado, por lo que liberó una gran cantidad de energía en todo Nyevad, esta fue absorbida por un número de personas y desde entonces se ha trasmitido entre sus descendientes” Eso fue lo que me dijo Fredo una vez―dijo y todos se sorprendieron. ―Por cierto ¿Qué te trae por aquí? ―preguntó Sasha. ― ¿Acaso quieres hacernos compañía? Ven, hay una cama justo aquí―dijo Larry señalando la cama libre a su lado. ―Para nada―dijo algo enfadada―Solo quería saber que acordaron con el rey de Ariun. ―Eso. Pues veras, ellos van a ayudar a los chicos a alcanzar su máximo potencial. Quieres ayudarnos a salvar Gneithe―dijo Samos. ―Ya, así que eso dijeron―dijo Elisha mirando a otro lado. ― ¿Sucede algo? ―preguntó Ken al notarla actuar extraño. ―Ellos me dijeron que harían lo posible para recuperar Nyevad cuanto antes…―decía Elisha. ―Que buenos son…―dijo Sasha. ―Porque, no están dispuestos a hospedar tanta gente por mucho tiempo―terminó de hablar y todos se sorprendieron. ―Así que eso dijeron―añadió Samos. ―No sé lo que piensan estas personas, pero estoy segura de que no solo están más avanzados que nosotros, ellos nos ven como seres inferiores en todo sentido―dijo con la mirada baja, mientras sus puños cerrados temblaban. ―Sí, me di cuenta de eso―añadió Ken. ―Ya veo. Bueno, tal vez podrías aprender algo de todo esto―dijo mirando de reojo a Elisha. La mujer volteo la mirada y luego habló. ―Solo les pido que hagan lo posible para salvar Gneithe. Solo se puede confiar en ustedes―dijo y se dio la vuelta para marcharse. ―Elisha―dijo Ken y la mujer se detuvo―Te prometo que recuperaremos Nyevad―dijo Ken con una mirada determinada. La mujer lo miró unos segundos y luego se fue sin decir nada más. ―Bien dicho Ken―dijo Sasha sonriéndole y el chico se sonrojo. ―Ya tenemos claro lo que debemos hacer entonces. De aquí en adelante deben esforzarse más, Ken, Larry y…―dijo volteando a ver a Foresta la cual estaba acostada dándoles la espalda, entonces Samos sonrió―Y tú también, Foresta―dijo y luego estiro sus brazos hacia arriba mientras bostezaba―Ahora deberíamos dormir un poco, Uriel dijo que vendrían por nosotros mañana―dijo y se acostó. Larry hizo lo mismo y luego Sasha también. Ken por su parte salió del dormitorio hacia la sala. Sasha y Larry se dieron cuenta y se levantaron, Larry miró y le hizo una señal con la cabeza para que fuera tras él, la chica asintió y salió de la habitación. Larry se volvió a recostar.   Ken estaba mirando por la ventana hacia afuera, entonces Sasha se paró junto a la puerta―Buenas noches―dijo para que se percatara de que estaba allí. ―Sasha…―dijo Ken tras voltear a verla. La chica caminó hacia donde estaba el. ― ¿Puedo acompañarte? ―preguntó y el chico asintió. Sasha miró por la ventana e inmediatamente se decepcionó―Cuando te asomaste al balcón en Monkoi creí que querías ver el cielo nocturno. Ahora veo que es una costumbre tuya o algo así, digo, no hay nada que ver aquí―dijo viendo un cielo completamente n***o con algún punto brillante apenas visible. ―Sí, es muy diferente―añadió Ken también algo decepcionado. ―Hablando de diferencias, no me había dado cuenta de que has crecido mucho, no solo tu cabello―dijo sonriendo en tono burlón. ― ¿De verdad? Tu también has cambiado bastante, aunque solo por fuera―confesó. ― ¿Eh? ¿¡Que quieres decir con eso!?―dijo algo enfadada. ―No…no te lo tomes a mal, solo digo que, sigues siendo tan alegre como siempre, eso está muy bien―dijo con una suave sonrisa. ―Ya…―dijo mirando a otro lado con la mirada baja. Tras una pausa puso su mano hacia al frente con un dedo levantado y Ken se sorprendió―Tu padre, Frost―dijo levantando un dedo más―Ese chico Gabriel, y también tu―dijo levantando un total de cuatro dedos. ― ¿Qué pasa? ―dijo Ken confundido. ―Todos ustedes tienen el cabello largo ¿Por qué lo hacen? ―preguntó la chica. ―Bueno, no se ellos, pero mi padre dijo que su cabello representaba la marca de todo buen espadachín―confesó Ken y Sasha soltó una pequeña sonrisa. ―Vaya que has cambiado. ¿Desde cuando quieres ser como tu padre? Solías negarte a aprender de él―recordó Sasha. ―No es que quiera parecerme a él, solo quiero hacer lo que él habría hecho―dijo y Sasha se sorprendió, pero ocultó su cara a Ken. ―Ya veo, por eso haces todo esto, no hay más razones―dijo en un tono algo serio y en voz suave. ― ¿Qué dices? ―dijo Ken al apenas escucharla. ―La promesa que le hiciste a Elisha ¿La hiciste tu o solo fue lo que tu padre haría? ―dijo mirando al joven fijamente. ― ¿Eh? ¿De qué hablas? Yo…―dijo al no saber que responder. Sasha soltó un suspiro, sonrió y miró a Ken―Ken―dijo y el chico asintió― ¡Ve a dormir! ―dijo señalando la habitación. ― ¿Eh? ―dijo y la chica grito nuevamente “¡Ve!” ―Si…―asintió y caminó rápidamente al dormitorio. Sasha soltó un suspiro nuevamente―Tu no eres tu padre, tonto―dijo y volvió a mirar por la ventana―Vuelve por favor―dijo en voz baja mientras una lagrima corría por su mejilla.
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