Rápidamente llegaron a la sala del trono, la cual era muy diferente a otros castillos, las paredes eran blancas, y había un gran número de ventanas a los laterales, lo que permitía que la luz que se colaba entre los arboles entrara a la habitación. También contaba con un tragaluz por el cual también entraba la luz solar, dando un lugar menos lúgubre y más iluminado que el resto. A los laterales de la habitación había tres hombres armados a cada lado que hacían su guardia, lo cual indicaba que Monkoi no era un pueblo tan despreocupado después de todo. Al final se encontraba el rey sentado junto a su reina en dos tronos que estaban hechos de madera. —¡Madre! —gritó Sasha mientras corría hacia donde estaba su madre junto con el rey.
—¿Sasha? ¿Qué ocurre? —preguntó su madre al verla correr de esa forma hacia ella. La reina a diferencia de su hija, tenía el cabello color n***o, corto, y también tenía ojos verdes, vestía con un elegante vestido verde oscuro y zapatillas blancas. A su lado el rey, un hombre esbelto, con cabello corto color castaño y una corta barba, ojos del mismo color. Vestía con un elegante traje de dos piezas color verde.
Sasha corrió hasta que llego a donde estaba su madre, tomó aliento y habló— ¡Te tengo una gran noticia! —dijo Sasha sin poder ocultar su felicidad.
— ¿Eh? ¿Foresta volvió? —Intentó adivinar la reina.
—¡Casi! ...pero no, ¡Oye, puedes pasar! —Gritó Sasha a Ken.
La puerta se abrió y Ken entró a la habitación junto a Larry— ¿Ese es? ...no puede ser—decía sorprendida la reina al ver a Ken y sin darse cuenta las lágrimas comenzaron a correr por su rostro.
— ¿El hijo de Tesslak? —dijo el rey y se quedó boquiabierto. El rey y la reina se quedaron mudos al ver al joven en persona, no sabían cómo reaccionar a lo que sus ojos veían, la reina se colocó de pie y corrió hacia el chico para abrazarle
—Bien...puedo tocarte...eres real...pero... ¿Cómo es que sigues con vida? —Preguntó la reina soltando lágrimas de alegría.
Ken se quedó unos segundos sin decir nada, ni siquiera el mismo sabía responder a eso—Pues...creo que fue gracias a ciertas personas que aún sigo con vida—Respondió de la única forma que se le ocurrió.
— ¿Ah sí?, ¿Quiénes? —Se quedó con la duda la reina.
—Ken, creo que deberías contarles lo que pasó—sugirió Larry a Ken.
― ¡Oh! Príncipe Larry―identifico la reina al joven e hizo una reverencia en forma de respeto a lo que Larry atendió con una sonrisa.
—Estoy de acuerdo, necesito saberlo, Ken—añadió Sasha.
—Bien, vayamos a un lugar privado para contarles—dijo Ken.
Ken, Larry, Sasha, el Rey y la Reina fueron a la sala de reuniones del castillo, un gran lugar con una mesa redonda en medio, iluminada por un candelabro que colgaba del techo. Ken les contó todo lo que pasó ese día y de cómo había llegado a ese lugar, también les contó su objetivo.
—Entonces, eres el único que logro sobrevivir—dijo el rey.
—Si—afirmó ken—pero, no hubiera sido así si no hubiera sido por la ayuda de esas personas—añadió.
—¿Entonces tu padre te pidió que hicieras eso? —Preguntó la reina.
—Si, por eso he venido aquí—respondió Ken.
— ¿Solo por eso? —preguntó la reina.
—¿Eh? No entiendo la pregunta—dijo Ken confuso.
—Ken, sabes que aquí pudimos haberte ayudado ¿Por qué no acudiste a nosotros antes? —preguntó la reina.
—Nunca pensé en eso, además, como el ataque sucedió unos minutos después creí que los del fuego las habían atacado—respondió Ken.
—Ya veo, en ese caso, nos alegra mucho que estés vivo, nosotros te ayudaremos en todo lo que podamos, considera este tu nuevo hogar, y si vas a hacer lo que te pidió tu padre le pediremos a Foresta que te apoye—dijo la reina haciendo mención de la protectora de Monkoi.
—Bien, muchas gracias—dijo Ken sonriendo.
—No hay de qué joven, te daremos el mismo apoyo que tu padre nos dio a nosotros—dijo el rey―Por cierto, con ese cabello me recuerdas mucho a el―dijo haciendo mención al largo cabello de Ken a lo que este sonrió avergonzadamente.
—(Ahora que lo recuerdo, es cierto, mi padre ayudo bastante a la gente del bosque sin pedir nada a cambio, esos años que Sasha vivió junto con su madre en Uulen fueron para ayudarlos.)—dijo Ken entre sí.
—Bueno, supongo que están cansados después de caminar tanto para llegar aquí, ¿Por qué no van a descansar? Sasha, llévalos a una habitación—dijo el rey.
Sasha llevo a Ken y a Larry fuera de la sala de reuniones, de allí fueron hasta el final de un pasillo, en el camino pasaron junto a la cocina y el comedor, al final subieron por unas escaleras y llegaron a otro pasillo que pasaba por enfrente de un gran número de habitaciones, llegaron al final y entraron por la última de ellas. —Bien, aquí es—dijo Sasha y abrió la puerta de la habitación. Era una habitación bastante amplia, iluminada y fresca, había cuatro camas, cada una bastante separada de la otra, también había dos ventanas y un balcón con vista al pueblo, era una habitación "lujosa" teniendo en cuenta que era para visitantes. —Perdón por el desorden, aun así, espero sea de su agrado—dijo Sasha.
—(¿Desorden? ¿Cuál desorden?) —dijo Ken entre si—Si, está bastante bien, gracias—agradeció Ken por el hospedaje.
—Bueno, pónganse cómodos, nos vemos mañana, ¡Que descansen! —dijo Sasha y se retiró de la habitación.
—Igualmente—dijo Ken viendo como su amiga se marchaba—Bueno Larry ¿Qué cama...
“Zzz” “Zzz”
—(Ya está dormido...) —dijo Ken entre sí. Tras dejar sus cosas sobre la cama donde dormiría, Ken miró hacia el balcón y se dirigió hacia este, se quedó mirando hacia el cielo nocturno.
“Toc toc” —sonó la puerta— ¿Ken? ¿estas despierto? —preguntó Sasha.
—Sí, adelante—respondió
Sasha entró a la habitación y se paró junto a Ken en el balcón—Hola, ¿Qué estamos viendo? —preguntó mirando hacia los lados.
—En realidad estaba pensando en algo.
—Tranquilo, estoy bien.
—No era eso realmente.
—¿Kenny?
—¿Si? —respondió Ken.
—Tu no, digo, ¿No era en Kenny en quien estabas pensando?
—(Ahora que ella lo dice, nunca volví a pensar en que sucedió con Kenny después de que nos separamos) ―dijo Ken entre sí.
— ¿Tú crees que él esté bien?
—No lo veo posible.
—Eso pensé yo de ti.
—(Que sincera)—dijo entre sí
—Pero mírate, aquí estas ¿no?, gracias Ken—dijo apoyando su cabeza en el hombro de Ken—Cuando me enteré de lo que sucedió… creí haberlos perdido, gracias por no abandonarme.
Ken apoyo su cabeza sobre la de Sasha—Si hay alguna posibilidad de que Kenny este vivo, te aseguro que lo encontraremos y volveremos a estar los tres juntos, además te aseguro que no te abandonare, después de todo somos familia ¿No? —dijo Ken con una gran sonrisa en su rostro.
—¡Sí! —dijo Sasha con lágrimas en su rostro y abrazó a Ken—Solo promete que no te volverás a ir ¿De acuerdo?
—Está bien, lo prometo.
Tras unos segundos Sasha se separó de Ken y dio unos pasos al frente—Mira eso—dijo Sasha señalando el cielo. Ken miró y no vio nada especial—¿Ves las estrellas? —dijo Sasha—Esta parte del bosque es la única donde las hojas de los arboles no cubren el cielo—explicó ella—dándonos una hermosa vista del cielo nocturno, recordándoles cada noche a todos en Monkoi de lo que somos parte, algo más grande que cualquiera de nosotros. —dijo Sasha y Ken seguía mirando al cielo—Ese fue lo que pensó el primer rey de Monkoi al hacer esto, y recomendaba a los pobladores mirar todas las noches al cielo para que lo supieran, decía que tal vez así no habría tanto egocentrismo, al menos no en esta parte del mapa.
—¿Y si funciona? —preguntó Ken irónicamente, pero Sasha igualmente respondió.
—Tu dímelo, ya viste el estilo de vida que llevan—dijo mirando al pueblo—No hay malicia, todos se ayudan unos a otros.
—Ahora que lo dices, es cierto—dijo Ken.
—Viendo lo que pasa aquí, y viendo lo que le pasó a la gente de Uulen…lo que pasa en el resto del continente, me hace pensar, que todo el mundo debería ser un gigantesco bosque.
Ken sonrió—Creo que tienes toda la razón.
—Es verdad que somos parte de algo más grande que cualquiera de nosotros, pero eso no nos hace menos, nos hace igual de maravillosos…―dijo mirando fijamente al cielo.
―Esto…―dijo Ken mirándola confuso.
― ¡Nada! ¡Olvídalo! ―dijo al darse cuenta que Ken la escuchó―Sabes cambiando de tema, aún hay algo que me intriga—dijo Sasha.
—¿Qué cosa? —preguntó.
—¿Cómo lograron atravesar la barrera? —preguntó Sasha.
—¡Oh! eso, un anciano llamado Samos nos ayudó—respondió.
— ¿Samos? —preguntó Sasha y Ken asintió—Pero, Samos murió hace años—dijo Sasha y vio como Ken se puso pálido— ¡Es broma! —dijo golpeando suavemente a Ken en el brazo y riendo―Esta por allá—dijo apuntando a donde estaba Samos. Asomado en un balcón— ¡Hola Samos!
— ¡Oh! ¡Hola Sasha! —devolvió el saludo Samos.
—¿Te llama por tu nombre? —preguntó Ken.
—Sí, le pedí a todos que lo hicieran, aunque los caballeros, guardias y demás me siguen llamando princesa.
—Supongo que es porque deben ¿no? —dijo Ken.
—Sí―dijo y soltó un profundo bostezo―Bueno ya es un poco tarde, me iré a dormir, nos vemos mañana—dijo Sasha y salió de la habitación― ¡Feliz noche, Ken! ―dijo y Ken se despidió con la mano.
—Bueno, supongo que también iré a dormir—dijo Ken tras soltar un bostezo.
—Me sorprende lo bien que se llevan, ahora veo que si eran buenos amigos—dijo Larry a ojos cerrados.
—¿Estabas despierto? —dijo Ken sorprendido—Espera, ¿Qué escuchaste?
—Te aseguro que casi nada, pero, ¿Crees que es probable que tu amigo siga vivo? —preguntó Larry refiriéndose a Kenny.
—No lo creo, y si es así ¿Dónde podría estar? ―dijo Ken y bajo la mirada―Solo no quería lastimarla más.
—Bueno tienes un buen tiempo para pensar en eso ¿Qué tal si ahora si me dejas dormir? ―dijo dándole la espalda a Ken.
—Está bien, descansa—dijo Ken también y se acostó a dormir.
Esa misma noche, sin que la gente del bosque lo supiera, a las afueras de este un gran número de flores eran consumidas por el fuego, y en medio de la oscuridad una determinante flor verde lentamente se teñía de rojo.
Ya era temprano por la mañana y la gente del pueblo se vio en un alboroto, pues ella había llegado, todos se emocionaron al ver que ella había vuelto a salvo y no evitaron celebrar su llegada mientras caminaba hacia las puertas del castillo. Hicieron tal alboroto que despertaron a Ken y a Larry.
— ¿Que es todo ese ruido? —preguntó Ken levantándose de golpe de la cama.
—¿Quizás hoy es un día festivo? —preguntó Larry
—No lo creo—respondió.
“Toc toc” —sonó la puerta—Ken, Larry ¿Están despiertos? —preguntó Sasha.
—Si—respondió Ken.
—Oye ¿qué es todo ese ruido? —preguntó Larry.
—¡Ah eso! ¡Foresta ha vuelto y el pueblo esta emocionado! —respondió Sasha—¿Querían hablar con ella, no?
—Si, en un momento vamos—dijo Ken.
—Bien, los estaré esperando afuera—dijo Sasha y se retiró.
Ken y Larry se acomodaron para ir hablar con Foresta, tras recoger la habitación recogieron sus cosas y salieron de allí, se encontraron con Sasha al final del pasillo y fueron a la sala principal del castillo donde llegaría Foresta. Ken miró toda la sala y no vio a ninguna mujer aparte de la reina, el resto solo eran guardias reales y el rey sentado en su trono—¿Dónde está? —preguntó Ken.
—Supongo que se está retrasando por toda la gente que hay allí afuera—respondió Sasha.
En ese momento la puerta se abrió y entró una mujer, detrás de ellas dos guardias, la chica aparentaba unos veinticinco años, era alta, llevaba una armadura ligera que cubría del cuello hasta la cintura, dejando su largo cabello de un peculiar color verde por fuera, y una falda larga color azul, también llevaba unas largas botas de cuero, sus ojos eran color ámbar y su tono de piel clara, parecía ser una persona bastante seria.
—¿Ella es? —preguntó Ken admirando a la chica.
—Sí, ella es Foresta—afirmó Sasha viéndole con admiración.
—¡Es hermosa! —añadió Larry ―Parece más una princesa que un caballero―añadió
—En realidad es m*****o de la guardia real, y es de los más fuertes, no solo del reino sino también de todo Gneithe—presumió Sasha las habilidades de Foresta.
—No esperaba menos de una protectora—añadió Ken.
—Es hermosa…—repitió Larry.
—Ya basta…—dijo Ken.
Al estar frente a los reyes Foresta se arrodillo ante ellos. El rey y la reina se colocaron de pie, entonces la reina habló—Saludos Foresta, nos alegra que hayas vuelto a salvo, puedes levantarte—dijo la reina.
Foresta se colocó de pie y miró a sus alrededores como si estuviera buscando algo, tras dejar de mirar habló—Si, me alegra volver, majestad, ¿Ha habido novedades sobre los del fuego? —preguntó.
—Pues...desgraciadamente si, nos informaron que atacaron Erdes, pero por suerte no sufrieron gran daño—dijo el rey.
—Ya veo, todos los reinos deben estar atentos a sus ataques, también hay que estar preparados por si llegasen a atacarnos—dijo Foresta apretando su puño.
—Sobre eso ¿Lograste avisarles a los reyes de Nyevad? —preguntó la reina.
—Lo único que hice fue desperdiciar un viaje, los del hielo ya estaban enterados y el protector no se encontraba allí―dijo algo enojada.
—Ya veo, bueno es mejor prevenir ¿No? —dijo la reina.
—Supongo—dijo Foresta cruzando los brazos y volteando la mirada hacia su derecha, demostrando disgusto, al hacerlo vio a Sasha que estaba parada junto a Ken y Larry, esta se sorprendió al verla—¡Princesa! —exclamó y corrió hacia donde estaba parada Sasha. Al llegar a donde estaba Sasha se arrodillo frente a ella en forma de respeto—Me alegro de verla, princesa.
—¡Sí, También me alegro de verte de vuelta! Y sabes que no es necesario arrodillarte, Foresta—dijo Sasha.
—¡Oh!, perdón, dijo Foresta y se colocó de pie. —Princesa... ¿Quiénes son estas personas? —preguntó al ver a los chicos.
—Sobre eso Foresta, estas personas quieren hablar contigo—dijo la reina interrumpiendo la conversación.
—¿Conmigo? —dijo Foresta confusa―No busco compromiso―dijo volteando la mirada.
—¡No es eso!, veras Foresta ellos son Larry y Ken, chicos, ella es Foresta, creo que deberían conversar, síganme—dijo la reina y llevó a Ken, Larry y Foresta a la sala de reunión para que hablaran entre ellos.
Estuvieron allí durante un tiempo, Ken le explicó todo lo que había sucedido y lo que planeaba la gente de Dulaan, le explicó por qué estaba buscando a los protectores y le pidió su ayuda, pero la respuesta que le dio no era la que esperaba.
—¿Por qué no? —preguntó Ken sorprendido por la respuesta de Foresta.
—Es muy noble tu causa, pero, no tengo intenciones de hacer equipo con gente del rayo―dijo y Ken y Larry se sorprendieron―De cualquier forma, los demás reinos no son mi problema, debo quedarme y proteger el bosque, me retiro—dijo Foresta y salió de la sala.
Al salir se encontró con Sasha, quien la miraba preocupada—¿Qué fue lo que sucedió Foresta? —preguntó Sasha. Foresta no dijo nada y siguió su camino. Al momento Ken y Larry salieron de la habitación y se encontraron con Sasha—¿Qué pasó con Foresta? —preguntó Sasha.
—No lo sé, pero, si dejo algo bastante claro. Sasha—se dirigió a ella— Larry y yo ya nos tenemos que ir, si Foresta no quiere ir con nosotros no hay más nada que podamos hacer—dijo Ken y caminó a la salida.
—¡Espera! —gritó Sasha y tomó a Ken del brazo. Ken se volteó a ver a Sasha quien estaba sujetando su brazo con fuerza—Prometiste que no me volverías a dejar...yo—intentaba decirle algo, trago saliva y habló—Yo quisiera ir contigo...Ken—dijo Sasha.
Ken negó con la cabeza—Es muy peligroso Sasha, no sé lo que podría pasarte si vienes con nosotros, es mejor que...
—¡Y yo no sé lo que pueda pasarte a ti! —gritó Sasha a lo que Ken se quedó callado—¡Por eso quiero estar ahí! Si te pasa algo podre estar ahí para apoyarte, como era antes ¿Si lo recuerdas verdad? —insistió Sasha con una gran sonrisa en su rostro.
—(Ella tiene razón, si yo sufría, los tenía a ellos, si ellos sufrían, me tenían a mí, estando los tres nadie nos haría sentir mal de nuevo)—dijo Ken entre sí— ¿Estás segura de querer ir? ¿No es muy peligroso para una "princesa”? — dijo Ken con un tono burlón.
—¡Si! Estaré bien— dijo Sasha—igual ya llevas a una—dijo refiriéndose a Larry.
—(¿Y yo que tengo que ver con esto?)—dijo Larry entre sí.
—Está bien, puedes venir con nosotros—dijo Ken.
— ¡Gracias!, aunque de todas formas te obligaría a llevarme, pero, no podemos irnos aún—dijo Sasha.
—¿Por qué? —preguntó Ken.
—Ken, Larry, denme hasta mañana para convencer a Foresta de acompañarlos, sino lo logro prometo que nos iremos mañana mismo ¿Pueden? —pidió el favor a Ken y Larry.
—¿Tu qué dices? —preguntó Ken a Larry.
—¿Dónde dices que nos dirigíamos? —preguntó Larry.
—El desierto—respondió Ken.
—¿Segura que no quieres dos días? — preguntó Larry sarcásticamente.
—Con uno basta, gracias chicos, no tardo—dijo Sasha y corrió a buscar a Foresta.
—¡Esperaremos fuera si no te molesta! —gritó Ken para que Sasha pudiera oírlo.
—¡Okey! — dijo Sasha y siguió corriendo.
—Vamos, Larry—dijo Ken y salieron del castillo hacia el pueblo.