La Protectora de los Cielos III

1549 Palabras
― ¡Cállate! ¡No pienso contarte nada! Mátame si quieres…yo―dijo y de pronto la chica fue arrastrada por un ventarrón― ¿Qué? ―dijo volteando en la dirección contraria, entonces vio a un robusto hombre vestido de traje que se acercaba a la distancia. ―Vaya, vaya. Pero que agradable sorpresa―decía el distinguido hombre que portaba un traje blanco con un moño purpura, una corta barba blanca y un cabello blanco peinado hacia atrás con ojos color azul― ¿Estas bien? ―preguntó a Clavel. ―Oye viejo, ¿Quién eres? ―preguntó Clavel tras colocarse de pie. ― ¡Que irrespetuosa! ¿Se supone que tú eres nuestra nueva hermana? ―dijo y el hombre y la chica se sorprendió―Tal como lo oyes, también soy un m*****o de la hermandad―explicó el hombre―Y mira a quien tenemos aquí―dirigió su mirada a la chica que apenas se ponía de pie―Pero si es la reina de los cielos ¿Qué te trae a pisar tierra preciosa? ―preguntó a la chica. ―Ciel… ¿Conoces a esta mujer? ―dijo algo irritada. ―Si ¿No lo has escuchado ya? Esta mujer es mi hermana―dijo sonriendo. ― ¿Qué dices? ―dijo confundida. ― ¿La conoces? ―preguntó Clavel. ― ¿Y quién no? Aquella que protege desde los cielos, la primera protectora de Ariun, la joven y hermosa Skyla―dijo revelando el nombre de la joven―Aunque debo decir, no has estado haciendo bien tu trabajo sabes―dijo rascando su barba. ―Tu… ¿¡Qué relación tienes con esos ataques!?―dijo refiriéndose a las masacres que han estado ocurriendo. ―Ya te lo dije ¿No? ¡Nosotros pertenecemos a la hermandad! ¡Somos aquellos que cambiaran el mundo! ―reveló el hombre dejando atónita a la joven. ― ¿Qué dices? ¿Cambiar el mundo? ―dijo Skyla sin entender nada. ―Tal como lo oyes, y para lograrlo, necesitamos eso que llevas allí―dijo refiriéndose a la espada―Dámela ahora, y tal vez te deje vivir―amenazó el hombre. ―Ya quisieras―rechistó. ―Que no digan que no lo pedí―dijo de hombros recogidos, de pronto dos tornados se acercaron a Skyla de diferentes direcciones sin dejarle tiempo de reaccionar. Cuando el ataque si disipó la chica estaba arrodillada en el suelo. ― ¿En qué momento? ―dijo al no darse cuenta de donde venía el ataque. De pronto más tornados venían hacia ella, rápidamente creo una barrera para retener los ataques hasta que se desvanecieron― ¿Cómo es que? ―decía confundida al ver a Ciel parado en el mismo sitio solo observándola. ― ¿Qué sucede Skyla? ¿Abrumada por mi poder? ―dijo y la chica comenzó a correr hacia él, en ese momento un tornado se acercaba por su derecha. ―Slash―dijo cortando el ataque, pero de inmediato otro la golpeó desde la dirección contraria dejándola tirada en el suelo. ― (Impresionante, la tiene dominada lanzando ataques desde todos lados sin siquiera moverse ¿Cómo es que lo hace?) ―decía Clavel observando la situación. Skyla se puso de pie y comenzó a mirar a los lados― (¿Qué es? ¿Cómo es que me ataca desde tantos lugares? ―de pronto, sintió una corriente de aire bajo sus pies, sin darse cuenta un tornado se formó en el lugar lanzándola por los aires. Luego cayo de espalda en el suelo, rápidamente volvió a ponerse de pie. ―Basta de juegos, ve por ella―ordenó a Clavel y esta asintió lanzándose al ataque. Asestó una serie de golpes que la debilitada Skyla no podía bloquear, y al final la dejo tirada en el suelo― ¿Ahora lo entiendes? No tienes oportunidad―reía el hombre cuando de pronto sintió un ventarrón atravesar su vientre, sin darse cuenta su cuerpo ya estaba cortado a la mitad luego de que Skyla lo atacara a gran velocidad. Tras voltear a ver a la cansada chica la figura de Ciel se desvaneció en el aire. ― ¿Eh? ¡Oye, que le hiciste! ―dijo al no entender lo sucedido. ―Lo vi en el momento que caí al suelo…―dijo Skyla con esfuerzo―Eso no era más que una copia, tal como los demás―dijo mirando al cielo, donde un montón de copias de Ciel le miraban con enfado y preocupación. De pronto una de ellas habló. ―Te felicito por darte cuenta, en efecto, puedo crear un tornado y darle mi imagen, dejándolo en un sitio estático haciéndose pasar por mí y luego lanzarlo en cualquier momento. Es Tornado Reflect―explicó el hombre―Aunque no es que te sirva de mucho ahora que estas agotada―dijo y todas sus copias comenzaron a reír. ―Eso dices―dijo sonriendo delicadamente―Me sorprende que no lo sepas―dijo y su espada de pronto comenzó a emitir un brillo purpura―Recovery Wind―dijo y una suave brisa sopló sobre ella. De pronto sus heridas comenzaron a sanar y de un momento a otro la vitalidad volvió a reflejarse en su rostro. ―Claro…Ahora lo recuerdo. Una habilidad que le devuelve su vitalidad, pero, en diez minutos, caerás inconsciente hasta recuperar tus fuerzas naturalmente, mal jugado― dijo riendo―Solo debo contenerte durante ese tiempo. ―Sí, diez minutos bastaran―dijo y alzó su espada la cual comenzó a brillar, de pronto un fuerte ventarrón comenzó a soplar sacudiendo todo el lugar. Corrientes de aire comenzaron a acumularse alrededor de la chica―No entiendo sus motivos, pero si lo que quieren es lastimar a los demás, entonces no les dejare avanzar, observando desde lo alto, la reina de los cielos dejará caer su justicia sobre ustedes… ¡Hurricane! ―dijo y todo el viento acumulado empezó a dispararse en todas las direcciones sacudiendo a Ciel y a Clavel de un lado a otro hasta que todo se calmó, dejando a ambos tirados en el suelo. ― ¡Maldición! ―decía Ciel mirando al cielo, incapaz de moverse, de pronto vio a Skyla parado frente a el― ¿Qué pasa? Mátame de una vez―dijo mirando a otro lado. ―Nada de eso. Mis hermanos se encargarán de juzgarte. No sé qué te paso, pero, perdón por no poder ayudarte―dijo y se acercó a él, le tocó el pecho y de pronto un rayo de luz descendió de los cielos sobre Ciel. Cuando el rayo de luz se desvaneció el cuerpo del hombre ya no estaba. Clavel que miraba desde lejos se quedó anonadada. ― ¿Eh? ¡Qué miedo! ―dijo la chica y la joven la volteó a ver― ¿Eh? ¡Aléjate! ―decía preocupada incapaz de moverse de donde estaba. ―No es lo que crees…solo lo envié a otro lugar―dijo para intentar calmarla. ― ¡Qué miedo! ―dijo aún más asustada. ―Olvídalo―soltó un aliento―Pronto lo entenderás, te veo allá―dijo y tocó el pecho de Clavel y pasó exactamente lo mismo que antes―Finalmente―respiró aliviada―Aun me queda algo de tiempo…―dijo y volvió a ver el lugar todo destrozado―No sé qué es lo que está pasando, pero, como protectora, juro que llegaré a la raíz de esto, o mejor dicho, le pondremos fin ¿No es así? ―dijo sonriendo mientras miraba hacia el este en dirección a Els. De pronto sus parpados comenzaron a pesarle―Vaya, llegue a mi limite, solo tengo que…―dijo y tocó su pecho, y justo en el momento que estaba por caer en el suelo, fue rodeada por un rayo de luz que descendió del cielo.   En el presente, en el reino de Ariun, los protectores acompañados por Samos y Sasha salen de su posada y se encuentras a los hermanos Uriel y Gabriel. Tras saludarse entre todos, Gabriel se dirige a Ken―Hola, protector de Uulen, déjame presentarte a tu maestro. Dijo y señaló a un hombre que llegaba caminando al lugar. Era un adulto joven, de cabello corto rubio y ojos azules, alto y fornido. Vestía con pantalones azules y una túnica amarilla. ―Acaso es…―decía Samos quien parecía conocerlo. ―Hola, chicos―saludó el hombre―Soy Lectro, un placer―reveló su nombre. ―Lectro, estas vivo―dijo Samos con una sonrisa en su rostro. ―Tal como lo ves, aunque de ti no me sorprende que lo estés―respondió el hombre. ―Maestro…―dijo Ken y todos se sorprendieron al ver que lo conocía. ―Hola Kenny, sí que has crecido mucho―dijo el hombre que parecía conocer ya a Ken desde hace tiempo.  ―Vaya, que interesante reencuentro―dijo Samos algo sonriente demostrando un gran interés en la situación. ―Y que lo digas―dijo Lectro sonriendo―Y bien ¿Listo para retomar donde lo dejamos?―preguntó y Ken con una gran sonrisa sonrió determinado.
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