Cogí el teléfono que sonaba en mi mesa, era una trabajadora de Heller a quien le estaba revisando su contrato. -Claro, pásate por mi despacho cuando puedas para echar una firmita. -oí lo que me decía al otro lado de la línea- Gracias, Silvia. Colgué el teléfono y me eché para atrás en mi silla cerrando los ojos. Eran las cinco y cuarto de la tarde, y ya quería que fueran las seis, quería irme a casa. -¿Durmiendo en horas de trabajo? Abrí los ojos al escuchar su voz. Una sonrisa inmediata apareció en mi rostro. Garret. -¿Para eso te pago? ¿Para holgazanear en el trabajo? -Garret intentaba ocultar una sonrisa, pero fracasaba estrepitosamente. Me levanté de la silla y fui hasta él. -¿Has venido hacerme una inspección? -le rodeé el cuello con los brazos. -Exactamente. -Hmm. Me h

