Me acurruqué junto a Garret cuando regresé a la sala, él seguía viendo el partido. -Mierda, no hemos puntuado por poco. Miré la pantalla viendo la jugada, los osos iban ganando, pero aun así Garret se encontraba ansioso. -Sí, buen pase, j***r. -No sé qué le ves de divertido -le dije, el partido me resultaba de lo más aburrido, nunca había sido fanática de los deportes. -¿Qué le veo? – Garret se rio. -Sí, me parece de lo más aburrido. Garret me miró con una ceja arqueada y una sonrisita en los labios. -¿Ah, sí? -se volvió en el sofá para mirarme de frente- ¿Y qué prefieres que hagamos? -No sé -me encogí de hombros, haciéndome la inocente- ¿Cuánto falta para que llegue la pizza? Garret se pasó la lengua por los labios. -Tiempo suficiente para lo que estás pensando. -¿Cómo sabe

