Amanecí rodeaba por el cuerpo de Garret, sentía calor, pero me gustaba que me abrazara mientras dormía. Sonreí agradecida por tenerle, era tan dulce y tierno, aunque también fuese un cabezota que a veces me sacará de mis casillas, pero le quería, verdaderamente nunca había sentido nada igual o semejante, no esta calma, esta tranquilidad, este bienestar. Suspiré satisfecha y me giré para verle. Él ya estaba despierto. -¿Creía que estabas dormido? -Estaba. -se volvió para mirar el reloj- Pero hay que levantarse. Miré la hora. -Pero si es super temprano. Garret sonrió. -¿Qué tal si nos vestimos y salimos a desayunar fuera antes del trabajo? No te voy a ver hasta el almuerzo. Esta vez la que sonreí fui yo. -Me parece bien, aunque sigo pensando que es demasiado temprano. Me abrazo

