El doctor se detuvo frente a nosotros, mirándonos a todos hasta que su cara recayó en mí. Me reconocía de haber sido la que bajó de la ambulancia con él, pero su rostro no me daba buena espina. Casi podía escuchar la agitada respiración de todos los presentes, como el miedo de deslizaba por nuestros cuerpos, haciendo que nos quedáramos en un completo silencio. —¿Quiénes son los familiares del señor Johnson? —preguntó el doctor, sin dejar de mirarme. —Yo soy su prima —dijo Nikki—, y ella es su novia. No intenté corregirla cuando se refirió a mí como su novia, porque no me importaba. —¿Como esta él? —la pregunta la hice yo, pero todos queríamos saber eso. El doctor no tardó demasiado en responder. —Estable por los momentos —hubo un jadeo colectivo. El alivio me hiz

