*Marcus* Quería poder leer su mente en estos momentos. Ella tenía los ojos cerrados, pero su cara no estaba relajada, sus manos se movían con impaciencia, una en su pecho y la otra sobre mi brazo, ambas se negaban a mantenerse quietas por más de dos segundos. Empecé a recordar todas esas canciones que mamá me ponía de niño y las empecé a tararear. Ahora cuando las escucho me pongo histérico. El mundo real no es así. Las cosas no son así. Las personas se odian, luchan entre ellas. Unas son más depredadoras que otras, pero al final todas solo piensan en sí mismas, los poderosos quieren más poder y los que quedan debajo solo tienen que vivir con lo que les toca. Siempre hay excepciones a las reglas. Bernard es una de ellas. El podría estar trabajando para el gobierno, haciendo del

