Nos besamos un rato y pronto su respiración se volvió dificultosa. Me sacudí dentro de ella, lo que la llevó al orgasmo. Estaba al borde, pero tuve la presencia de ánimo para levantarla de mí y evitar que mi semen entrara en su v****a. Al menos esa parte de mi determinación seguía vigente. Le derramé mi semen en las nalgas y el vientre. Justo entonces oímos que un coche se detenía y se cerraba la puerta, y nos dimos cuenta de que su novio había vuelto con la carne. Me dijo que volvería para una segunda ronda y que no hacía falta que se retirara, ya que estaba tomando la píldora. Salió corriendo a borrar las pruebas de mi explosión. Se salió con la suya con su novio porque afirmó haber ido al baño todo el tiempo. Dijo que no llegó a tiempo y que tuvo que lavarse las nalgas. Esperaba con a

