CAPÍTULO 19

4470 Palabras
One World Trade Center, 1:03 P.M. “El reporte médico indica que la víctima de 21 años de edad que responde al nombre de Ailén Elizabeth Anderson, fue violada de manera brutal por el presunto culpable Elliott Brandell de 25 años, quien posteriormente la hirió de gravedad en la parte baja del abdomen causando daños en el tejido…” Cedric leía cada parte del reporte, mientras veía las fotografías de Ailén ensangrentada, golpeada y herida. Era desgarrador, no podía ni siquiera imaginar lo mucho que había sufrido a manos de un infeliz y lo peor de todo fue darse cuenta que él no estuvo a su lado para protegerla cómo debía ser, como tantas veces se lo prometió y que simplemente no cumplió. Se odiaba más a si mismo que al tipo que lo hizo, porque él era culpable de todo. Grey llegó junto a Dean después de haber recibido una llamada de Cedric, ambos entraron a la oficina y al ver los papeles y fotografías en el escritorio supieron que todo había sido descubierto por él. —¿Desde cuándo? — se puso de pie y se acercó a Dean — ¿¡Desde cuándo lo sabes!? — gritó tan fuerte como le fue posible. —No hace mucho, Ailén les contó a las chicas justo el día que Verónica llegó a la ciudad. Golpeó el escritorio, la impotencia, dolor y desesperación eran visibles solo con ver su rostro — ¿¡Por qué nunca me dijeron!? — está vez se dirigió a ambos — Si tan solo lo hubiese sabido antes, habría hecho lo que estuviera en mis manos para ayudar a Ailén a superar ese trauma. —No podíamos decir nada — Grey intervino — Ailén no quería decirle a nadie y fue su decisión hablar con sus amigas, ella era la única que podía hacerlo. El rostro afligido de quién recién descubría la verdad era causa de tristeza para su par de amigos. Tomó una fotografía del reporte policíaco y se castigó a si mismo al ver que aquellos ojos que más de una vez lo miraron con amor y devoción estaban opacados por el dolor. Aquellos labios carnosos que deseó volver a besar estaban rotos y ensangrentados. Necesitaba castigarse, necesitaba saber que había sido un cobarde que decidió esconder su amor por “el qué dirán” que afrontar las consecuencias, que si no hubiese sido un idiota habría podido evitar lo que sucedió hace más de dos años. —No es tu culpa — Dean se acercó para quitarle la fotografía. Una risa sarcástica se escuchó proveniente de él— Estoy harto de fingir que no lo es — sus ojos estaban acristalados, pero no derramó ninguna lágrima —¡Porque soy un patético hombre que proclamó su amor por la mujer de su vida y al final terminó decepcionándola! — sonreía tristemente — ¡Es mi culpa! — posó sus manos sobre los papeles esparcidos en el escritorio — Y lo único que puedo hacer es intentar remediarlo, aunque probablemente sea tarde, no me daré por vencido. Dean y Grey sonrieron al escuchar esas palabras, sabían que su amigo estaba destrozado al enterarse de lo sucedido y que la culpa, el odio y la desesperación probablemente no lo dejarían pensar bien, pero logró sacar la fuerza suficiente para tomar su decisión y ahora lo único que podía hacer era intentar recuperar a Ailén y ayudarla a salir adelante después de tan traumático episodio. 23 de mayo, Aeropuerto de Londres-Gatwick, 1:09 P.M. El avión estaba por despegar, Ailén visualizaba por última vez la gran ciudad que hubiese querido visitar por más tiempo y en otras circunstancias — ¿Está bien que no te quedes al funeral? — preguntó reincorporándose a su asiento y mirando a James quien leía el periódico. —Está bien — respondió para después bajar el boletín — Fue una petición de Sam y Juliana que yo no me quedara con ellos hasta el final. Es lo mejor para todos — miró tristemente el cielo azul. Ailén no respondió, solo dejo la conversación como terminada porque, aunque James no demostrará su tristeza, ella sabía que no sería fácil tener que marcharse sin despedirse adecuadamente. —¿Qué harás regresando a Nueva York? — rompió el silencio que se había formado después de dar aquella triste respuesta. La chica pensó un poco que responder, su ausencia tendría impacto en sus actividades diarias y debía ponerse al día con cada una de las cosas pendientes — Creo que solo revisaré pendiente, organizaré mi semana y continuaré con mi tesis — bufó pensando en lo mucho que se había atrasado con su entrega final que sería en tres meses y que apenas y había comenzado — Y tal vez llamaré a mis amigas para comer algo juntas. —¡Genial! Ya que no tienes nada importante que hacer ¿Quieres ir al cine? Ailén sonrió al ver lo poco que le había importado su plan de fin de semana — La verdad es que no tengo muchas ganas. —No acepto un “No” por respuesta — movió su dedo dando la respuesta —Solo será un rato ¿Ok? — una cara graciosa adornaba el apuesto rostro juvenil del hombre. —Ok — respondió de igual manera, sonriendo con pocas ganas. El vuelo comenzó, había sido una larga semana llena de bueno momento y aprendizajes que llevaba en su mente, después de todo logró comprender que lo mejor para ella era olvidar el pasado y superar el trauma que había vivido, aunque algo le hacía falta para salir adelante y no comprendía que era. Nueva York, 8:12 A.M. Cedric había dormido poco, después de su encuentro con Grey y Dean, ambos le mostraron su apoyo para continuar delante. Él continúo investigando más sobre Frella con quién lamentablemente salió por dos años y que de manera sorprendente resultó ser la hermana mayor de Elliott. —El mundo es un pañuelo — dijo Ben desde el otro lado de la línea — Sigo sin creer que ella y Elliott son hermanos. Cedric tallaba sus ojos, desvelarse ya no era una actividad que lograra sobrellevar a su edad — Lo sé, he intentado ponerme en contacto con ella para saber en dónde se encuentra a su hermano, pero no he tenido éxito. —¿Crees que quiera volver hablar contigo? — aquella pregunta erizó su piel al recordar los horrendos ojos que lo miraron la última vez que la vio. —Lo dudó y la verdad yo tampoco quiero hacerlo, pero por Ailén estoy dispuesto a todo — estaba decidido a esta vez cumplir con su deber de proteger a quien más amaba — Nuestra relación fue un error y si no hubiese sido porque logré ver las señales de que maltratando a mi hija nunca habría terminado con ella. Ben recordó ver las marcas que Ely tenía en su espalda y brazos causados por esa desalmada mujer — Lo bueno de todo es que lograste darte cuántas antes de que las cosas avanzarán. Bufó con satisfacción — ¡Lo agradezco! No puedo creer que soporte dos años con esa psicópata. Su amigo comenzó a reír ante aquel comentario bastante acertado — ¡Felicidades! — dejó de reír — Lo importante es que continúes adelante con todo y ayudes a Ailén en el largo proceso de superación. —Claro, me enfocaré en lograrlo. —Te dejo porque debo ir por los niños al colegio. —Ok, gracias por todo. —No hay nada que agradecer, hablamos después. La llamada finalizo dejándolo solo con sus pensamientos, su mente estaba clara y ya no tenía dudas. —¡Papá! — la voz de su hija lo hizo levantarse de su asiento — Tengo hambre — dijo mientras tallaba sus ojos. —Muy bien pequeña, hora de almorzar — la cargo causando que su pequeño vestido revoloteara en el aire mientras ella carcajeaba de emoción junto a su padre. Campbell Sports Center, 9:42 A.M. «Llegue muy temprano» pensó Lucy mientras tomaba asiento en las gradas. Había aceptado ir al partido de fútbol en el que Sebastian participaba, era una gran oportunidad ya que estarían compitiendo con el equipo de la Universidad de Columbia y habría muchas oportunidades con directores técnicos de equipos internacionales. —¡Lucy! — gritó agitando su mano para llamar su atención. La chica sonrió feliz de estar con él sin perder de vista lo que hacía y lo maduro que se veía siendo el capitán del equipo. —¿Será su hermana mayor? — escuchó el murmullo de un grupo de estudiantes que parecían estar interesadas en Sebastian — ¿O su novia? —¡¿Qué?! No creo, por lo menos es cinco años mayor que él, que pena si fueran pareja — dijo una pelirroja mientras movía de un lado a otro su cabello rizado, causando la risa de sus compañeras ante el comentario burlista de la chica — Además, es un poco fea para él. «¿Qué les pasa? No soy una anciana» refunfuño dentro de sí misma, maldiciendo al grupo de niñas que se creían adultas solo por vestir descaradamente con maquillaje excesivo intentando disimular su falta de madurez. El partido dio inicio, Lucy gritaba cada vez que Sebastian lograba meter un gol o salvar a su equipo de la derrota. Fueron noventa largos minutos que se mantuvo a la espera de gritar por la victoria del chico. Y por fin el silbato que indicaba el fin del juego estallo junto a gritos y aplausos, el equipo ganador de Trinity School venció 3 – 2 al equipo universitario. Sebastian corrió a las gradas en busca de Lucy que bajaba corriendo hacia él — ¡Gané! — gritó mientras la elevaba en el aire y la besaba con ternura, los presentes miraban aquella escena con sorpresa, causando que Lucy sintiera incomodidad por todas las miradas que estaban clavadas en ella. —Felicidades — musitó en silencio con una gran sonrisa hacía él. El grupo de chicas llegó para interrumpir causando que ella se alejara de Sebastian, mirando de lejos el alboroto que causaban las asechadoras. Él sonreía feliz de aquella atención, sin darse cuenta que Lucy lo miraba a una larga distancia y que él ni siquiera se molestó por ir a buscarla, la atención le había importado más que cualquier otra cosa. Al ver que habían pasado más de veinte minutos y no parecía terminar pronto aquel alboroto se fue, dejándolo solo con sus “fans” y pretendientes que lo alababan a cada segundo aumentando su ego. Lucy se alejó, triste de aquel acontecimiento que le rompía el corazón «Los idiotas nunca cambian» pensó con rabia al verlos sonreír a la pelirroja que no hacía mucho se había burlado de ella. The Park Imperial, 12:21 P.M. Grey trabajaba en su casa como cada fin de semana, desde que su relación con Patrick se volvió incomoda y una gran distancia creció entre ellos, no tenía mucho que hacer. Antes solía ver series o películas con él, salir a comer o cenar y de vez en cuando iban al cine o algún centro comercial «Que feliz era» pensó tristemente al saber que nada de eso volvería. El timbre de su casa lo sacó de sus lúgubres pensamientos, dejó su trabajo y fue ver quién sería. —¡Lucy! — saludó a la chica que parecía más triste que él — ¿Qué sucede? —Sebastian es un idiota — dijo entre lágrimas, entrando al departamento y dejando sus cosas en el sofá — Lo siento por venir a tu departamento, pero tal vez iría al mío y no quiero verlo. —No hay problema y en cuanto a Sebastian, siempre ha sido un idiota. —Si, pero hoy fue aún más idiota — toma asiento — ¡Ah! ¡Quiero matarlo! — gritó con enojo. —¿Qué te hizo? — preguntó con calma, intentando saber lo que había sucedido. Lucy comenzó a contarle con bastante detalle lo sucedido, causando que incluso él se sintiera culpable de aquel comportamiento — Lo siento, Sebastian tiene un ego muy alto — rascaba su cabeza — Todo es por mi culpa, mis padres lo hicieron a un lado y nunca le prestaron atención o le demostraron amor. Él creció prácticamente solo. Se que no es justificación — tomó su mano — Pero espero que logres entenderlo y ayudarlo a salir de todo ese odio y resentimiento que siente por nosotros. —Nada de esto es tu culpa — Lucy no dejaba de sostener su mano — Él no te odia, al contrario, te ama y te admira — sonrió al ver que Grey parecía más feliz al escuchar esas palabras — ¡Pero no lo perdono! —Es tu decisión — respondió con tono desanimado. —¿Qué te sucede? Se puso de pie para salir al balcón y disfrutar de la vista — Prefiero no pensar en nada ni en nadie. —¿Nadie? ¿O en Patrick? — dijo mientras lo seguía hasta el balcón, viendo el hermoso paisaje — No crees que ya es momento de confesarle tus sentimientos. Bufó lleno de estrés — Lo he pensado — dijo con algo de confianza — Ya no quiero esconder más mi amor. —¡Bien! Qué tal si para celebrar que por fin te le confesaras, salimos esta noche. Grey no era el tipo de hombre que añoraba una noche en algún bar, para el lo mejor sería pásate l rato en su casa con el amor de su vida, pero a falta de este decidió que era mejor salir de su rutina — Está bien, salgamos. —¡Excelente! — Lucy estaba emocionada, necesitaba olvidarse de todo el mal rato que le había hecho pasar Sebastian — Por cierto, puedo quedarme aquí hasta la hora que salgamos. —Claro no tengo ningún problema, estaré trabajando en algunos pendientes. —Ok, yo ocuparé mi tiempo en alguna otra cosa. Hola Patrick ¿Te gustaría salir hoy? — 12:02 P.M. ¿A dónde? — 12:05 P.M. LAVO Nightclub, te veo a las 11:30 p.m. — 12:06 P.M. ?? No lo sé, no tengo muchas ganas de salir tan tarde — 12:10 P.M. ?? ¡¡No seas aburrido!! Solo será un rato ???? — 12:12 P.M ?? Ok, solo un rato ? te veo en la noche — 12:15 P.M. ? — 12:16 P.M. Universidad de Columbia, 12:18 P.M. Patrick dejo a un lado su celular después de haber enviado su último mensaje, últimamente se sentía desanimado y sin muchas ganas de hacer cualquier actividad y todo era a causa de la distancia que causo entre Grey y él, desde que comenzó a sentirse raro cerca de quién por algún tiempo fue su amigo más cercano, su relación fue algo complicada y extraña, ahora cada que pensaba en él su corazón dolía o se aceleraba cuando pensaba en los buenos momentos que vivieron juntos. —¿Por qué esa cara tan triste? — Kenian se acercó a la mesa donde su compañero se encontraba. —¡Keny! — exclamó intentando aparentar verse feliz — No es nada, solo estoy algo cansado por la tesis. —Me imagino, estoy igual — masajeaba su cuello tratando de liberar algo de tensión — ¿Por qué no salimos hoy? Para desestresarnos. —Lo siento, Lucy me invitó a un club nocturno esta noche. Kenian estaba visiblemente interesado en Patrick y muchas veces intento acercarse a él con otra intención sin tener demasiado éxito, pero está vez las cosas no serían fáciles para Patrick — ¡Genial! Iré — se auto invito mientras sonreía descaradamente a su amigo. Patrick no quería decirle que no así que simplemente acepto — Ok, nos vemos en LAVO Nightclub a las 11:30 p.m. — no pensó que sería mala idea invitar a alguien más. Rooftop Cinema Club, 8:15 P.M. Ailén y James de “La vida es bella” en el cine al aire libre, ambos disfrutaban de ver aquella hermosa película mientras las emociones estaban a flor de piel. —¡Estás llorando! — James se acercó a su amiga que no paraba de llorar con el final de la película. —¡Claro que sí! — se limpiaba las mejillas sin dejar de ver al hombre que la seguía — Soy de las personas que llora con “Hachiko” acaso crees que no lloraría con esta — reclamó la falta de sensibilidad que James tenía. Una risa divertida se escuchó por parte de su acompañante — ¡Tienes razón! También lloro con “Hachiko” — compartió con ella la tristeza que provocaba aquellas películas. Continuaron con su conversación, disfrutando de hablar sobre cosas que tenían en común y que realmente les interesaba a ambos. Ailén no dejaba de pensar lo amable y bueno que resultó ser James a pesar de que en un inicio dudaba en confiar en él por completo, pero su transparente y jovial personalidad la hizo cambiar de parecer, después de todo era un hombre del que quería aprender a superar los malos momentos. Después de una larga pausa mientras caminaban por las calles de la ciudad, James decidió iniciar una nueva conversación — Ailén, me gustas. La chica se detuvo al escuchar aquella confesión, James la miraba a los ojos con tanta confianza que le hacía saber que no era mentira lo que decía — ¿Te gustó? — preguntó con algo de preocupación y nervios, ella le tenía aprecio, pero no sabía si era algo más que eso. —Si — respondió moviendo la cabeza y sonriendo a quien estaba sorprendida — ¡Pero no te preocupes! — se apresuró a corregir — Me gustas, pero no te estoy pidiendo que salgas conmigo o que sientas lo mismo por mí. Ailén estaba aún más confundida — ¿Qué tratas de decir? —Me has gustado desde hace mucho tiempo, para ser específicos, desde que te Vi por primera vez en la inauguración de tu galería — caminaba a paso lento como intentando detenerse a cada paso — Pero desde ese entonces me di cuenta que tú realmente nunca me verías — sonrió con melancolía — Aunque estés a lado mío, siempre miraras a alguien más. Aquellas palabras hicieron que la chica pensara en un solo hombre «¡Maldición!» maldijo con enojo al saber que incluso en esos momentos pensaba en él. —¡No pongas esa cara! — dijo refiriéndose a su afligido rostro — ¿Alguna vez has leído “El Principito”? — preguntó sin dejar de caminar. —Cuando era niña. —Bueno, si lo leyeras ahora que eres adulta, te darás cuenta que tiene un significado más profundo de lo que creemos. ¿Recuerdas la frase “El tiempo que perdiste con tu rosa hace que tu rosa sea tan importante”? Ailén negó. —En esa parte de la historia el zorro alienta al principito a darse cuenta que su rosa es única en el mundo, aunque haya miles iguales y así comprende que las cosas que hizo por ella y los momentos que vivieron juntos es lo que la hace diferente a cualquier otra rosa — tomó su mano y sonrió de manera tan cálida que dolía — Soy el zorro de tu historia aquel que solo está a tu lado para que te des cuenta que tu rosa aún está esperando por ti. Ailén sentía un gran dolor en el pecho, no podía creer lo mucho que estaba dispuesto hacer por ella y lo difícil que debía ser estar cerca de alguien que no podía corresponder sus sentimientos — Lo siento — lo abrazó con fuerza — No quería lastimarte. —No lo hiciste — respondió mientras correspondía su abrazo — Estoy feliz de lograr estar junto a ti como amigos. ¿Por qué eso somos verdad? —Claro que si — dijo mientras hundía su cabeza en el pecho del amable hombre que acaba de romper su propio corazón — Somos amigos. Una amistad que trascendería obstáculos había nacido, aunque aún parecía algo difícil ambos lograrán ayudarse mutuamente con cariño y respeto, aprendiendo de cada uno. LAVO Nightclub, 11:31 P.M. —¡Pensé que iríamos a cenar! — gritó Grey intentado ser escuchado por Lucy en medio de la estruendosa música que se escuchaba. —¡¿Qué?! — se acercó más a él, adivinando lo que trataría de decir — ¡Claro que no! ¡Necesitas divertirte! ¿Dónde estás? — Sebastian, 11:38 P.M. Lavo Nightclub — Grey, 11:39 P.M. —¡Deja eso! — Lucy lo arrastró entre la multitud — Ven. Patrick y Kenian recién habían llegado al lugar, esperando que Lucy se acercará a ellos. —¡Hola! — saludó eufórica a su amigo, aunque su ánimo cambio al ver a su acompañante «¡No tú no tienes por qué estar aquí!» pensó al darse cuenta que su plan estaba arruinado. —¡Lucy! — Patrick saludó feliz, pero su rostro cambio al ver al acompañante de Lucy. —Hola — saludo Grey algo nervioso al verlo después de tanto tiempo. —Hola — respondió Patrick, sonriendo nervioso. Kenian no dejó pasar el momento para apoderarse de los hombros de su amigo. —¡Hola! ¡Qué bueno que nos volvemos a ver! — una sonrisa se dibujó en su rostro, sentía gusto al ver que Grey quería matarlo con la mirada solo por tocar a Patrick. —¡Si! Qué bueno que están aquí, vamos a sentarnos — arrastró a Patrick fuera del agarre de quién se coló entre ello. Tomaron asiento alejados de tanto ruido mientras bebían y comían, lógicamente la atmósfera no era buena, Grey quería matar a Kenian por estar junto a Patrick y viceversa, mientras tanto aquel que se encontraba en medio de aquellas miradas asesinas no podía disfrutar del ambiente. —¡Ven, vamos a bailar! — Lucy se llevó a Patrick lejos de aquel par. Bailan y reían entre la multitud, perdiéndose de vista del par que aún permanecían sentados. —¿Qué crees que haces? — Kenian se acercó a Grey dejando de lado su falsa sonrisa. —¿De qué hablas? —Deja de ver a Patrick como si te perteneciera. —¡Eso lo debería decir yo! — sus voces comenzaban a alterarse. —Él me gusta — lanzó la bomba que detonó la rabia de Grey — Y haré lo que sea para llevarlo a mi cama. —¡Eres un idiota! — se lanzó hacía él tomándolo de la camisa — No te permitiré que hagas algo con él. —Eso no lo decides tú — Kenian se soltó de su agarre y sonrió con altanería — Será mejor que te vayas, hoy él será mío — se alejó, dejando a Grey ardiendo en celos. 12:44 A.M. —¿Estás bien? — preguntó Lucy mientras sostenía una bebida en sus manos. —Ni — respondió con enojo — Lo siento, no es tu culpa. Tomó asiento cerca de él — ¿Qué sucede? — preguntó. Bufó mientras arrastraba sus manos sobre su cabello — Kenian está detrás de Patrick y parece que no puedo hacer nada para impedirlo. Lucy lo golpeó en la espalda — ¡No te quedes aquí! — gritó — Ve por él, es ahora o nunca. Grey permaneció en su lugar por algunos segundos para después sonreír — ¡Tienes razón! — se puso de pie, para correr a buscarlo. Patrick había bebido demasiado así que salió junto a su amigo a tomar algo de aire para tratar de calmarse. —¿Te llevo a tu casa? — preguntó acercándose al chico, sosteniendo su cadera para evitar que cayera. —No, estoy bien — sintió el aliento de Kenian demasiado cerca de él, causando cierto disgusto provocando que se alejara bruscamente de su amigo — Lo siento. Comenzó a reír — ¡¿Acaso no te gusto?! — preguntó envuelto en irá al ver cómo fue desplazado por él. —¿De qué hablas? — preguntó alejándose un poco más. Aquella distancia que ponía entre ellos causo que se molestara aún más, acercándose a él y tomándolo del brazo — ¿Acaso prefieres estar con Grey? — preguntó cerca de su oído. Patrick reaccionó ante aquel nombre, causando que sus mejillas se enrojecieran provocando aún más irá en Keny quien sin pensarlo lo beso bruscamente. —¡Déjame! — gritó Patrick, sintiendo disgusto por aquel beso, pero Kenian no se detendría. El chico estaba débil debido al alcohol además de que su cuerpo era más delgado que el de él así que simplemente no podía oponerse a los actos que estaba por hacer. Volvió a besarlo mientras recorría su cuerpo con aquel par de manos gruesas que solo causaban asco en Patrick quien intentaba alejarlo de él. —¡Suéltalo! — Grey apareció, golpeando a Kenian tantas veces como pudo, su enojo nublaba su juicio, quería que aprendiera que no debía tocar a Patrick. —¡Ya, déjalo! — escuchó la sollozante voz del chico que rogaba porque se detuviera — Por favor, déjalo — Grey se detuvo y tomó la mano de Patrick, llevándose fuera del club directo a su auto. —Vamos — le ayudo a subir, para después conducir hasta su departamento aquel que muchas veces fue testigo de los momentos más tiernos entre ellos. The Park Imperial, 1:07 A.M. —Grey, yo…— intentó hablar, pero fue interrumpido por un beso largo y apasionado, tan distinto al que había recibido por parte de Kenian, ese beso le hacía latir el corazón locamente, nublaba aún más su mente y causaba que su interior se retorciera de alegría. —Te amo — habló Grey mirándolo a los ojos — Te he amado desde que te conocí — no se detendría, si lo hacía tenía miedo que de nuevo alguien intentará llevárselo lejos de él. Continúo besándolo sin detenerse mientras acariciaba su cuerpo. «¿Por qué se siente tan bien?» se preguntó Patrick, al sentir la suavidad de las manos de Grey acariciar su cuerpo, dejando un indescriptible calor en él que le provocaba querer más. —No me detendré — Grey lo arrojó a la cama, quitándose la camisa frente a él causando un fuerte sonrojo en aquella pálida piel. Cada parte de su cuerpo deseaba ser tocada por aquel hombre que lo miraba con amor y devoción «¿Por qué lo deseo tanto?» incesantes preguntas aparecían en su turbia mente que dejó de pensar al sentir las caricias y besos de Grey, causando sentimientos que nunca antes había experimentado. Y fue así que se dejó llevar hasta el final, descifrando sensaciones desconocidas para él.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR