Miércole 29 de julio, 7:57 A.M. Después de varios días desde el suicidio de Frella y su hermano, la vida comenzó a tomar su camino habitual. Ailén por fin se había mudado a casa de los Blacke aunque aún no del todo ya que hacía falta espacio para su estudio además de otras cosas así que había decidido que eso permaneciera en su antiguo departamento. «Estoy tan feliz de poder amanecer así todos los días» pensaba, acariciando la mejilla de su novio que parecía dormir profundamente. Pero en cuanto pensó levantarse de la cama fue atraída a sus brazos — Buenos días — le habló al oído dándole un beso en la mejilla. —Buen día ¿Dormiste bien? — Ailén correspondió a esa muestra de cariño con un beso. —Por supuesto, mejor que nunca ¿Y tú? —Creo que extraño mi cama — sonrió al ver el rost

