NARRACIÓN A la mañana siguiente James sonríe al despertar sintiendo a Madison entre sus brazos, si el precio a pagar por vivir más días así es su vida, es un precio que le parece bastante justo. - Buenos días – dice ella mientras abre sus ojos. - Buenos días – le sonríe, besando su cabeza. - ¿Dormiste bien? - Algo – ríe. - ¿Algo? – muerde su cuello. – Déjame entonces qué tan rico domiste – muerde su oreja. - Si insistes, quién soy yo para negarme – la sostiene de la cintura, besándola con pasión y disfrutando de su cuerpo. Bastante tiempo después salen de la cama para darse una ducha caliente juntos. Madison canta a todo pulmón, haciéndole locos peinados a James y riendo, dedicándose a largos besos y algo más aprovechando el momento. Desayunan uno junt

