(32) -¡Ya basta!-Chille cansada de sus juegos, mientras que ahora es agradable pero se que su amabilidad acabará cuando el sol salga. Lentamente besa mis labios desprevenidos, mientras yo cierro mis ojos sin dudar. -Solo dame esta oportunidad.-Me susurra con su aliento olor a champagne.-Dame una noche más.-Me pide mientras sus ojos cafés se llenan de lágrimas. Caigo rendida ante su mirada nostálgica, mientras los dos nos desnudamos por completo, para compartir una pequeña tina donde él masaje cada parte de mi cuerpo, mientras los escondites más rotundos de mi cuerpo son encontrados con gran facilidad por aquel hombre tan listo. -¿Por qué hacemos esto?-Le preguntó mientras juntaba su frente con la mía, mientras nuestros alientos se vuelven uno. -Porque quiero.-Me responde mientras son

