- Claro que puedo verte - me dice y se gira para entrar a su auto, pero la detengo-
- ¿Cómo? - le pregunto demasiado asombrado, nunca un humano ha logrado vernos, a menos que...
- He tenido cuatro como tú, pero con alas blancas, me sorprendió ver a uno con alas negras - ¿como que cuatro?-
- ¿Puedes verme y escucharme? - paso mi mano frente a su cara, demasiado asombrado-
- Idiota, eres peor que los otros. Lárgate. No necesito a nadie que me cuide. Puedo hacerlo sola - abre la puerta del auto y lo enciende para irse -
Me quedo mirando como se va en su auto, demasiado asombrado. Acaso Padre, le dio algún don y por eso puede verme.
Tengo demasiadas preguntas y la humana ya me lleva ventaja.
Hago aparecer mi tenedor y aleteo mis alas para alcanzarla.
En dos aleteos estoy sobre su auto, aterrizo muy silenciosamente y me siento a esperar que se detenga.
Tal y como lo pensé, llego a un gimnasio, me mira con el ceño fruncido y baja la mochila de la parte de atrás.
¿En serio me ve? No puedo creerlo, pero porque, cuál es la razón.
Voy detrás de ella y escucho como suspira. Es demasiado pequeña, pero da un poco de susto.
La enana tiene carácter, no lo puedo negar.
Llega a un ring, un maldito ring de boxeo - pido disculpas mentalmente por maldecir-
Como un ser tan pequeño puede darle en el trasero a un hombre de metro ochenta. ¿Qué planeta es este? La tierra que conocía, solo servía para criar más humanos y para cultivar comida
Me gusta esta nueva tierra, parece divertida.
Me siento a ver pelear a la humana, hasta que baja del ring, está demasiado sudorosa y se marcan sus pequeños pechos dentro de su top.
Pasa por mi lado y tira los guantes en mi cara, sin que nadie la vea. ¡Esta humana enana!
Camina a paso apresurado, con una mochila más grande que ella y se sube al auto, lo arranca sin esperarme.
Que molesta es está pequeña.
Mi tenedor y mis alas aletean. Padre, me castigo con este estúpido tenedor. Pero sin él mis alas están atadas. Por lo menos no me privo de volar.
La enana llega a una casa, grande y bonita. Una mujer más vieja la saluda con un beso en la frente.
La chica ruda del ring desapareció. ¿Se puede cambiar tanto de un momento a otro? ¡Parece que sí!
Entro detrás de ella, teniendo cuidado de no hacer ningún daño, puedo ver dos hermanos ángeles con los dos humanos sentados de traje sobre la mesa, esos humanos son demasiado parecidos.
La enana saluda de beso a cada humano y les sonríe.
¿Dónde quedó la malhumorada humana de hace algunas horas?
Sube por unas escaleras y como perro faldero voy detrás de ella.
Me mira y cierra la puerta en mi cara.
/Esta humana enana -Todo por mis alas - Me repito una y otra vez/
Paso la puerta, no necesito abrirla para pasar, ya que la materia no es impedimento para nosotros los ángeles.
- ¡Te dije que te largaras! - me siento en su cama rosa / jmm, rosa para este ser tan oscuro/ - lárgate, no te necesito - me dice y saco mi tenedor para empezar a pulirlo-
Me ataron a él, pero me gusta el oro. No puedo tenerlo feo si es mío.
- No voy a irme, humana. Haz de cuenta que no estoy - le digo y muevo mi mano sin importancia frente a ella-
Estoy concentrado puliendo mi tenedor cuando algo golpea mi cara.
Levanto mi rostro y veo a la humana totalmente desnuda /, pero que paso, aquí/
Bajo mi cabeza para mirar, que fue lo que golpeo mi cabeza y veo unas bragas blancas. Puedo deducir que fueron las que se acaba de quitar.
Las tomo en mi mano y sonrió cuando las llevo hasta mi nariz e inhalo su aroma.
- Hueles malditamente bien/pido disculpas mentalmente por maldecir/
Sonrió cuando sus mejillas se tornan de un rosado precioso.
Me levanto de la cama y me acerco a ella, muy cerca y está asustada. Puedo sentir su pulso acelerado.
- Ve a bañarte pequeña, soy un ángel. Pero también soy un masculino - le digo mientras corro un mechón de su cabello castaño, detrás de su oreja- si no quieres que te coja hasta que te haga gritar, no te presentes así, desnuda frente a mí - le digo, me giro y me vuelvo a sentar en la cama rosa, guardo las pequeñas bragas blancas en el bolsillo de mi pantalón n***o, para más tarde, masturbarme en nombre de la pequeña humana a la que estoy cuidando-
Levanto mi rostro para mirar a la humana y sigue de pie, sin moverse.
- Humana, ve a bañarte - le digo en un tono de voz más fuerte y la veo girarse para entrar al baño-
Esta loca y pequeña humana cree que me va a sacar de mis casillas mostrándome su desnudez. No, no cuando son mis alas las que están en juego.
Termino de pulir mi tenedor y lo guardo bajo mi manga, no puedo estar lejos de él, es el artefacto que me deja volar.
Ha pasado más de una hora y la humana no sale. ¿Tanto se demora en ducharse?
Me acerco a la puerta del baño y la escucho jadear /¡Oh Padre!/ Sonrió mientras pego más mi oreja a la puerta
/ Se está masturbando/ ¿Qué dice el manual de guardián cuando hacen esto?
Hago parecer el gran manual en mi mano, para saber si puedo quedarme a escuchar.
Busco la palabra masturbación y no dice nada de dejar privacidad.
Sonrió, me quedo quieto, escuchando como se da placer al otro lado de la puerta, puedo meter mi cabeza por la puerta y verla. Pero imaginarla es más excitante.
Libero mi cabeza, y se ve perfecta con dos de sus dedos dentro de ella, tocando ese punto maravilloso que hace que se corra en segundos.
- ¡Lárgate, pervertido! - me grita y sonrió, me puede sentir y ver, claro que sí. Pero no me importa-