Narra Evangelina. Me desperté con un fuerte de cabeza. Miré a mí alrededor y me encontraba en una habitación que me parecía conocida. En ese momento recordé todo, me había podido comunicar con Alec, antes de encontrarme con Adler, seguramente sabía dónde estaba. Me levanté de la cama, me vi en el espejo, tenía algunos raspones de mis brazos por la caída pero nada más. Me puse una chaqueta y unas botas y salí de la habitación. —Hermana ya despertaste ¿Quieres algo de comer?—me preguntó Alec levantándose de su silla donde estaba desayunando. Él no era mí hermano biológico, pero nos queríamos como tal, crecimos juntos en el orfanato. Él al igual que yo, fue adoptado por mafiosos, convirtiéndose en uno de los más grandes de Alemania, si puedo terminar con la vida de mí padre él sería el r

