CAPÍTULO 22 SEGUIRÉ MINTIENDO David Cuando fui a la habitación, Sara no volteó hacia mí en ningún momento durante toda la noche, se veía como una niña berrinchuda enfadada por no haberle cumplido una de sus peticiones, le daría un poco de tiempo pero estaba seguro que accedería, mi teléfono suena en la madrugada, pero esta vez decido no contestar. La llamada se torna insistente, aún así mi decisión al respecto se mantenía. Debía parar de vez en cuando, tomarme mi tiempo para descansar. —eso pensé mientras me acomodaba en la cama— Al día siguiente, como todas las mañanas, me desperté temprano, pero como hoy vendría la doctora a la casa, tan solo me levanté para hacer un poco de ejercicio antes de desayunar, Sara seguía durmiendo, al menos fingía hacerlo. —Sara, a las diez de la mañana

