Carisi repartía suaves y lentas caricias sobre el hombro desnudo de Hela, acostados de cucharita en la amplia cama de Nygard, aun con el aroma a incienso, bañados por una gran paz que dejaba sus cuerpos ligeros y cálidos juntos. Los gruesos dedos del bombero comenzaron a acariciar sus cicatrices, trazando la forma de sus tatuajes, provocando un ligero cosquilleo a Hela, solo soltaba una risita. — Tengo tanta curiosidad por tus tatuajes – susurró a su oído, antes de darle un cálido beso en el cuello. — ¿De cual quieres saber el significado? – dijo con una pequeña sonrisa. — Creo saber los de tu espalda – se separó un poco de su espalda para verlos. — El nombre de tu madre, el de tu abuela y el del pequeño bebé. Hela se giró y lo miró, Carisi siempre tenía ese brillo tan intenso en su

