Abro los ojos, y está a mi lado. Todavía no me acostumbro al hecho de que hay alguien abrazándome al despertar. Charlie tenía la maldita costumbre de irse antes de que despertara, y dejarme solo, sintiéndome usado y descartado. Ya no lo hace más. Llevamos casi siete meses juntos, pero todavía no le dijimos a nadie. Aunque creo que ya comienzan a sospechar. -Buenos días arma de destrucción masiva…- dice riéndose en mi oído mientras me aprieta más contra su cuerpo. LA vergüenza me carcome la conciencia. Quiero taparme en las frazadas y desaparecer. -Por favor… no me digas así. Te lo pido por favor.- digo enterrando mis ojos en su pecho. -¿Por qué no? Es un orgullo para mí, saber que creé este adorable monstruo que puedo disfrutar cuando quiera…- su mano recorre mi cuerpo hasta que

