-¿Cómo amaneciste?- le pregunto mientras abre los ojos. La enfermera me enseñó a curar el ombligo del bebé y a cambiarle los pañales, y Sofía consiguió dormir cinco horas seguidas. -adolorida…- dice extendiendo los brazos para pedirme que le entregue a Tomi. -Es un campeón, se portó muy bien con papá, y dejó que mami duerma.- susurro mientras lo pongo en sus brazos. Planto un beso en su frente, y acaricio su cabello detrás de su oreja. Incluso con las ojeras, el semblante adolorido y el pelo, que como dice ella, no está en su mejor día, para mí sigue siendo la mujer más hermosa y brillante que he visto hasta ahora. Él, una vez en los brazos de mamá, reconoce su aroma y hunde su pequeña nariz en su pecho buscando alimentarse. Anoche, cuando tuvo que amamantarlo por primera vez, e

