Una vez bajada mi calentura, caí en cuenta de la situación en que estaba, ¡mi padre nos había pillado!, el problema no era que nos había pillado sino que ahora no tenía ninguna excusa, no podía decirle que no lo recordaba o que estaba borracha. Él simplemente lo había visto todo, había visto en cuestión a Jonathan, pellizque las palmas de mis manos en signo de desesperación, ¿ahora que pasaría conmigo? ¿El viejo me enviará donde las monjas? ¿Tendría que casarme con Jonathan? Suspire, fuera el que fuera el castigo, no estaba preparada para afrontarlo, termine de arreglar mi ropa rápidamente. Miré a Jonathan, este se veía tan tranquilo que estuve a punto de pegarle un zape ¿era real? El vejete nos encontraba y él solo lo tomaba como si nada, ahg, en estos momentos lo odiaba, todo era culp

