Al llegar a Londres, me alegré de por fin llegar, aunque debía admitir, que ya extrañaba Santorini, tan pronto como pisamos el suelo de Inglaterra fui llamada por mi padre, con pesar me despedí de Jonathan, al llegar donde mi padre lo único que hizo fue abrazarme, y decir que le alegraba mi llegada, desde que me había comprometido con Jonathan este se había vuelto más amable, y claro esto era por obvias razones, pronto sería la futura reina de este lugar, me emocionaba serlo, pero me emocionaba aún más estar casada con Jonathan, tenía que admitir que lo que sentía por Jonathan se había hecho enorme con el tiempo, él había encontrado la manera para llegar a mi corazón, me gustaba como era él, y me gustaba tenerlo a mi lado. Después de hablar un rato con mis hermanas, fui a dormir, mañana de

