Narra Jonathan Los días fueron pasando uno a uno, parecía que Sarah jamás despertaría, todos los días dormía junto a ella, según había dicho el doctor era mejor rendirme, ¿pero como podía decir eso? ¿Rendirme? Nunca, no me iba a rendir hasta que su vida o la mía terminaran. La miré desde la silla de mi escritorio, desde la segunda semana en que no despertó había trasladado el escritorio aquí, así podría ver cuando despertara, o en su defecto ser el primero en reaccionar si algo le pasaba. Habían pasado ya dos meses pronto Sarah cumpliría 19, esperaba poder celebrarlo junto a ella, sentí como tocaron a puerta, seguramente debía ser Beatriz, esta la visitaba frecuentemente. —“pase” Contemplé la cabellera castaña de Beatriz colarse en la habitación, y acercarse a Sarah, al llegar ac

