Capitulo 26

2529 Palabras

Había oído hablar de mujeres que se corrían sólo con la estimulación de los pezones, pero yo nunca me había acercado hasta ahora. Era posible que fuera a detonar por nada más que Ángelo, trabajándome expertamente con su lengua y sus dedos. Cada rose tiraba de mis entrañas, y mi coño palpitaba y manaba al compás de cada tirón rítmico. Me dolía, apretaba y suplicaba. —Por favor. —Dime lo que quieres—, ordenó Ángelo. —Necesito que me toques, que me llenes. Me duele—. Mi susurro roto llenó el espacio entre nosotros, y no me importó haber entregado todo mi poder. Nunca en mi vida había suplicado tan descaradamente, y no dudé ni un segundo. Si aquel hombre no me tocaba, iba a derretirme en un charco de necesidad líquida aquí mismo, sobre su escritorio, encima de sus papeles importantes, y n

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR