Capitulo 54

3549 Palabras

La voz profunda de Ángelo era baja y controlada, pero la ira vibraba justo bajo la superficie. —No puedes esconderla y tenerla en tu habitación. —Teníamos algunas cosas que resolver—, respondió Adonis. Sus palabras estaban impregnadas de despreocupación. El suave resoplido de Ángelo perturbó el silencio. —Sí, me di cuenta—. El sarcasmo goteaba de las palabras de Ángelo. —Las paredes son gruesas, pero no tanto. —Pasó muchas noches en tu cama—, replicó Adonis. Abrí un ojo para poder observar sigilosamente lo que ocurría. Ángelo estaba de pie junto a la cama, mirando fijamente a Adonis. Llevaba la camisa de vestir azul abierta por el cuello, las mangas remangadas hasta los codos y los brazos cruzados sobre el ancho pecho, lo que hacía que sus bíceps tensaran la tela. Aquel mechón de pel

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