Su respiración se suavizó ligeramente mientras se concentraba en esa idea. El tiempo lo aclararía todo. Aleksei, con todo su poder, con toda su furia, estaba cegado por la venganza, pero eventualmente la verdad saldría a la luz. Michele no era el hombre que Aleksei pensaba que era. Y cuando finalmente viera eso, cuando comprendiera cuán equivocado estaba, Nyx se aseguraría de que Aleksei sintiera cada palabra de su disculpa. Nyx se frotó las sienes, sintiendo el dolor de cabeza que comenzaba a formarse. Aunque había aceptado seguir adelante con el compromiso, lo había hecho bajo sus propios términos. No le temía a Aleksei, no le temía a lo que pudiera hacer, porque confiaba plenamente en que su padre era inocente. Ella no era una prisionera, porque ella misma había decidido quedarse sin

