Jackson —Jackson, ¿puedes venir rápido a la sala de recreo? —Lucas me envió un mensaje. —Sí, claro, dame unos minutos. ¿Todo está bien? —Sí, el teatro está terminado. —Carajo, eso fue rápido. —Isla, tengo que revisar algo. ¿Puedes quedarte aquí arriba sola? —Levantó la mirada de su libro desde el sofá a mi lado, sus ojos verdes brillaban. —Podría quedarme aquí para siempre. Su felicidad era contagiosa. No recordaba la última vez que me sentí tan contento simplemente estando. —Traeré café. Asintió, sin prestar mucha atención. Ya estaba sumergida en su libro de nuevo. La observé por un segundo, arrugando la nariz en una parte. Me encantaba lo metida que estaba en su libro, y había estado echándole vistazos toda la tarde, demasiado distraído para leer el mío. Le di un suave beso ant

